Ya salió el primer traidor: Senador del PVEM
Espacio Libre MéxicoLa reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum comienza su ruta legislativa y ya enfrenta el primer traidor: El senador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Luis Armando Melgar, adelantó que votará en contra de la iniciativa, particularmente en el punto que propone eliminar las listas plurinominales en el Senado.
El posicionamiento no es menor. La reforma presentada por el Ejecutivo se plantea como uno de los proyectos estructurales del nuevo sexenio: reducir costos del sistema electoral, replantear la representación proporcional y fortalecer el principio del voto directo como eje de legitimidad democrática. En ese contexto, la negativa de un legislador perteneciente al bloque aliado muestra que hay quienes se resisten a perder privilegios.
Melgar argumentó que los cambios propuestos afectarían el esquema de representación política y cuestionó la eliminación de los espacios plurinominales, figura que durante décadas permitió a partidos mantener presencia legislativa sin necesariamente ganar elecciones por voto directo. Para la narrativa oficial, precisamente ese modelo es el que se busca revisar: menos privilegios, mayor conexión entre electores y representantes.
La reacción no tardó. Dentro del bloque que respalda la transformación, la postura del senador fue interpretada como un distanciamiento político frente a una de las banderas centrales del proyecto: desmontar estructuras que —según sus impulsores— favorecieron la burocracia partidista y la permanencia de élites políticas.
El trasfondo del debate también alcanza la trayectoria del propio legislador. Antes de su incursión en la política, Melgar es empleado del evasor de impuestos y magnate televisivo, Ricardo Salinas Pliego, ocupó cargos directivos en Grupo Salinas, el conglomerado empresarial propietario de TV Azteca y Banco Azteca. El propio senador ha mencionado en diversas ocasiones ese paso por el sector privado como parte de su perfil profesional y experiencia administrativa.
Esa cercanía con entornos corporativos vuelve ahora al centro de la conversación pública. Para sectores afines a la 4T, la resistencia a la reforma electoral no puede leerse únicamente en clave técnica, sino como parte de una disputa más amplia sobre el modelo político y económico que se busca consolidar.
El destino de la reforma electoral dependerá, en última instancia, de la aritmética legislativa. Pero también de algo más complejo: la capacidad del movimiento gobernante para sostener cohesión en torno a un proyecto que busca modificar las reglas del poder político en México.
Espacio Libre México

