El sentido del voto del PT, PRI, PAN y MC “va a ser sancionado por la gente”: Sheinbaum
Espacio Libre MéxicoLa presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la aprobación del llamado “Plan B” avanzó en sus puntos centrales —la reducción de privilegios en el aparato público—, aunque quedó fuera uno de los componentes más controvertidos: la revocación de mandato para 2027.
En la conferencia de prensa mañanera, la mandataria subrayó que el eje prioritario de la reforma fue aprobado: eliminar beneficios considerados excesivos dentro de instituciones públicas, particularmente en organismos electorales y estructuras legislativas. Entre los cambios avalados destacan la eliminación de seguros de gastos médicos privados, bonos adicionales para consejeros, así como el establecimiento de un tope salarial vinculado al ingreso de la Presidencia.
Además, se incluyeron medidas de contención del gasto en gobiernos locales. Se estableció un límite de hasta 15 regidores por municipio y se planteó la reducción de presupuestos en congresos estatales, con el argumento de evitar el crecimiento burocrático y redirigir recursos hacia áreas prioritarias como salud, educación y programas sociales.
Revocación de mandato: el punto que no pasó
El componente que no logró consenso fue la inclusión de la revocación de mandato en 2027. De acuerdo con Sheinbaum, la negativa respondió a cálculos políticos de los partidos de oposición y aliados, quienes habrían considerado que este mecanismo podría afectar su desempeño electoral.
La presidenta sostuvo que ese temor carece de fundamento, al tratarse de ejercicios distintos: uno de evaluación ciudadana del Ejecutivo y otro de competencia partidista por cargos legislativos.
Votación dividida y costo político
No solo los partidos de oposición —PRI, PAN y Movimiento Ciudadano— votaron en contra de este punto, sino también el Partido del Trabajo (PT), aliado histórico del oficialismo.
Sheinbaum evitó centrar la discusión en la ruptura política inmediata y trasladó el juicio al electorado:
“Más allá de la alianza o no, va a ser sancionado por la gente”.
La mandataria insistió en que la ciudadanía evaluará el sentido del voto de cada fuerza política en las urnas de 2027, en función de si perciben que actuaron en favor o en contra de la reducción de privilegios y del uso eficiente de los recursos públicos.
Alianzas en suspenso
Respecto al futuro de las coaliciones, Sheinbaum dejó abierta la definición. Señaló que la continuidad de alianzas dependerá de las decisiones internas de Morena y de sus posibles aliados, en función de coincidencias programáticas y legislativas.
No obstante, el mensaje central fue claro: más allá de acuerdos entre partidos, el factor determinante será la evaluación ciudadana.
Enfoque en la narrativa de fondo
La presidenta encuadró la aprobación parcial del Plan B dentro de lo que definió como una lucha histórica contra el “régimen de corrupción y privilegios” heredado del periodo neoliberal. En ese sentido, consideró que el avance logrado —aunque incompleto— representa un paso en la dirección correcta.
El debate, sin embargo, no concluye en el ámbito legislativo. De cara a 2027, el costo o beneficio político de estas decisiones quedará, como advirtió la mandataria, en manos de los votantes.
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