
Villegas mintió: No hubo recortes de Sheinbaum
Jesús Francisco SánchezCuando un gobierno deja de dar resultados, suele buscar culpables. Y en Durango, el culpable favorito del gobernador Esteban Villegas Villarreal siempre es el mismo: el Gobierno de México.
Durante meses, el mandatario priista ha repetido una y otra vez de manera falaz que la Federación le "recortó" las participaciones federales al estado. Lo dice en entrevistas, lo repiten sus funcionarios y lo amplifican los medios afines a su administración. El problema es que una mentira repetida mil veces no deja de ser mentira.
De acuerdo con la ley de Coordinación Fiscal no hay recortes a las participaciones de los estados. Las participaciones están aprobadas y etiquetadas por la Cámara de Diputados y su entrega es puntual en tiempo y forma a cada una de las entidades. Es decir, no hay recortes ni puede haber.
Lo que sí existe y esto de acuerdo con la Ley, que la parte de distribución fiscal se modifique, aumente o reduzca, de acuerdo al nivel de captación de impuestos por cada estado, de conformidad con las previsiones. Es decir si un estado baja su recaudación fiscal, bajará la base distribuible, pero esto no es recorte de ninguna manera, como falazmente lo ha venido divulgando el gobernador prianista de Durango, Esteban Villegas Villarreal, culpando al Gobierno de México de aplicarle dichos recortes cuando es una mentira.
Por el contrario las participaciones que se entregan a Durango son cada vez mayores.
Para muestra un botón: las participaciones federales de 2025 a 2026 crecieron de 17 mil 838 millones de pesos a 20 mil 263 millones, es decir, 2 mil 425 millones de pesos más. La preguntas es: ¿Dónde quedaron? Si Villegas se queja que no tiene dinero.
Y esto no es todo, el gasto federalizado total es aún mucho superior: de 2025 a 2026 creció de 40 mil 163 millones a 42 mil 994 millones de pesos, es decir un incremento de 2 mil 831 millones de pesos. Este es el tamaño de la presencia de la inversión del Gobierno de México en Durango. Y aún hay agoreros que dicen que la federación tiene abandonada a Durango. Nada más cínico y mentiroso.
Que no se justifiquen gobernadores de oposición como Villegas por sus desfalcos y desastre financiero que tienen, su derroche financiero en la alta burocracia, la opacidad financiera, sus elevadísimos sueldos insultantes y sobre todo su incapacidad reiterada de generar desarrollo económico en Durango para impulsar la generación de mayor riqueza, empleos e impuestos y con ello más ingresos por esta vía por parte de la federación.
Ya basta que el gobernador Villegas en lo oscurito, actúe como un doble cara, atacando todo lo que es 4T y Presidenta Sheinbaum y en público sea un auténtico lambiscón que hasta 'claudista' se declaró. A los duranguenses ya no se les engaña con esta retórica ni se les cree a los medios de comunicación "chayoteros" pagados y afines al mandatario. La verdad siempre sale al descubierto.
La Ley de Coordinación Fiscal es clara: las participaciones federales no son un premio ni un castigo político. Tampoco pueden reducirse discrecionalmente porque al Gobierno Federal "se le ocurra". Están previstas en la ley, aprobadas por la Cámara de Diputados y se distribuyen conforme a fórmulas establecidas desde hace décadas.
Lo que sí puede modificarse es la recaudación federal participable y los factores de distribución. Si una entidad pierde dinamismo económico, recauda menos o disminuyen las variables que integran la fórmula, los montos pueden variar. Eso no es un "recorte"; es exactamente el funcionamiento del sistema fiscal mexicano.
Pero reconocer esa realidad implicaría aceptar algo que el gobierno de Esteban Villegas parece decidido a ocultar: que buena parte de los problemas financieros de Durango tienen explicación en la falta de crecimiento económico y en la incapacidad de su administración para generar mayor inversión, empleo y actividad productiva.
Porque esa es la pregunta que el gobernador nunca responde.
Si todo es culpa de la Federación, ¿por qué Durango sigue estancado?
¿Por qué la inversión no despega?
¿Por qué miles de jóvenes siguen buscando oportunidades fuera del estado?
¿Por qué la economía duranguense no genera la riqueza suficiente para fortalecer sus propios ingresos?
Es mucho más cómodo inventar un enemigo que asumir responsabilidades.
Y las cifras tampoco respaldan el discurso oficial. Mientras el gobierno estatal insiste en hablar de "recortes", los datos oficiales muestran que las participaciones federales para Durango mantienen una tendencia superior a la de años anteriores y que para 2026 el Presupuesto de Egresos de la Federación contempla nuevamente recursos para la entidad conforme a la Ley de Coordinación Fiscal. Incluso reportes del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas señalan que, en varios meses de 2026, Durango recibió participaciones por encima de las calendarizadas.
Entonces, si el dinero federal sigue llegando...
¿Dónde está el problema?
Quizá la respuesta no esté en Palacio Nacional.
Quizá haya que buscarla en el propio Centro de Gobierno de Durango.
Porque resulta difícil convencer a los ciudadanos de que falta dinero cuando continúan los elevados costos de la alta burocracia, cuando la austeridad parece aplicarse únicamente al discurso y cuando el gobierno no logra traducir el gasto público en mejores oportunidades para la población.
Lo más llamativo es la doble narrativa del gobernador.
En privado y frente a determinados auditorios políticos, aparecen los señalamientos contra la Cuarta Transformación y el Gobierno Federal. Pero cuando tiene enfrente a la presidenta Claudia Sheinbaum, el tono cambia radicalmente. Entonces llegan los elogios, las fotografías, las declaraciones de coordinación institucional e incluso las expresiones de cercanía política.
Un día confronta.
Al siguiente se declara aliado.
Un día culpa a la Federación de todos sus males.
Al siguiente presume la buena relación con Palacio Nacional.
Ese vaivén ya no convence a nadie.
Los duranguenses no necesitan discursos victimistas. Necesitan resultados.
Necesitan un gobierno que deje de buscar pretextos y empiece a explicar por qué, después de años de administración, sigue responsabilizando a otros de los problemas que le corresponde resolver.
Porque gobernar no consiste en fabricar culpables.
Consiste en asumir responsabilidades.
Y cuando un gobierno necesita construir una mentira para justificar sus malos resultados, el verdadero problema ya no está en la Federación.
Está sentado en el despacho del gobernador.





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