
La alerta de AMLO
Jesús Francisco SánchezEn la presentación de su nuevo libro, Andrés Manuel López Obrador lanzó una de las expresiones más contundentes de su reaparición pública. Más que una frase aislada, la colocó dentro de una lectura histórica sobre el poder, los medios y la disputa política de nuestro tiempo.
Después de casi dos años de mantenerse alejado de la vida pública, Andrés Manuel López Obrador reapareció desde Palenque para presentar Pueblo, su nueva obra dedicada a recorrer la historia política de México y a desarrollar lo que denomina Humanismo Mexicano.
Pero entre las reflexiones de su mensaje hubo una frase que, por su contundencia, merece detenerse y analizarse: “Lo de ahora no es derecha, no es ultraderecha, es neofascismo”.
No se trata de una expresión menor. “Neofascismo” es un concepto con una enorme carga histórica y política, y utilizarlo implica mucho más que calificar de conservador o de derecha a un adversario.
Una advertencia desde su propia lectura de la historia
López Obrador no presentó la frase como un comentario aislado. La incorporó a una explicación mucho más amplia sobre el papel que, según su interpretación, desempeñan actualmente determinados grupos de poder, medios de comunicación y plataformas digitales.
El expresidente sostuvo que los grandes intereses económicos controlan espacios de comunicación y que estos pueden utilizarse para manipular información, repetir falsedades y construir percepciones contra determinados movimientos políticos. Incluso estableció un paralelismo con la campaña presidencial de 2006 y con lo que él considera una evolución de esas prácticas. Ahí está la dimensión real de la frase.
López Obrador está planteando una clave de lectura: no mirar los acontecimientos únicamente como una sucesión de noticias, ataques políticos o campañas mediáticas, sino identificar quién tiene el poder, qué intereses están detrás de determinados discursos y cómo se construyen las narrativas que llegan a la sociedad.
Esa es, precisamente, una de las características más constantes de su pensamiento político: buscar detrás del acontecimiento inmediato las estructuras de poder que, desde su perspectiva, lo explican.
“Pueblo”: una pieza más de su pensamiento político
El contexto tampoco es menor. El libro que López Obrador presentó se llama Pueblo. El propio expresidente explicó que originalmente había pensado llamarlo Gloria, pero terminó optando por Pueblo porque, según afirmó, en una auténtica democracia “el soberano, el que manda” es el pueblo.
Con ello vuelve a colocar en el centro una de las ideas fundamentales de su trayectoria política: la disputa por quién debe ejercer el poder y para quién debe gobernarse.
Por eso la frase sobre el neofascismo adquiere mayor dimensión cuando se lee junto con el resto de su mensaje. No aparece separada de su concepción histórica, sino como parte de una interpretación en la que la democracia, los medios, las élites económicas, las transformaciones políticas y el papel del pueblo forman parte de un mismo escenario.
Una expresión que obliga a mirar más allá del titular
La palabra “neofascismo” también abrió inmediatamente una discusión pública sobre su significado y sobre si resulta adecuado emplearla para describir fenómenos políticos contemporáneos. Algunos análisis han advertido que se trata de un concepto que debe utilizarse con criterios históricos y políticos precisos, mientras que López Obrador lo empleó para describir lo que considera una nueva forma de manipulación y agresión política y mediática.
Precisamente por eso, la frase no debería quedarse solamente en el impacto del titular.
La verdadera discusión comienza después de escucharla: ¿Qué características tiene el fenómeno político al que López Obrador se refiere? ¿Qué papel desempeñan los medios de comunicación y las plataformas digitales? ¿Cómo se construyen las narrativas políticas? ¿Quién concentra el poder económico y mediático? ¿Hasta dónde llega la propaganda y dónde comienza la información? ¿Y qué elementos permiten distinguir una derecha tradicional de fenómenos políticos más radicales?
Son preguntas que van mucho más allá de una coyuntura electoral.
Una voz que vuelve a intervenir en el debate
López Obrador aseguró que permanece retirado de la política y que ahora dedica buena parte de su tiempo a escribir y reflexionar. Sin embargo, su reaparición demuestra que sus palabras continúan teniendo un peso considerable en el debate público mexicano. La propia presidenta Claudia Sheinbaum señaló que escribir también es una forma de hacer política.
Desde esa perspectiva, Pueblo puede leerse no solamente como un libro de historia política, sino como una nueva pieza en la construcción intelectual del pensamiento que López Obrador denomina Humanismo Mexicano.
Y la frase sobre el neofascismo funciona como una advertencia dentro de esa visión.
Para quienes han seguido durante décadas el pensamiento político de López Obrador, expresiones como ésta representan una especie de brújula para interpretar el momento histórico: una invitación a no quedarse con la superficie de los acontecimientos y a preguntarse qué intereses, poderes y narrativas se encuentran detrás de ellos.
Otros podrán cuestionar, rechazar o debatir su diagnóstico. Y precisamente ahí radica la importancia de la expresión: obliga a discutir el fondo y no solamente la forma.
Porque cuando un expresidente con casi cinco décadas de trayectoria política regresa públicamente y coloca una palabra tan poderosa como “neofascismo” en el centro de su análisis, el debate ya no puede reducirse a si la frase gustó o molestó. La pregunta es qué está viendo López Obrador en el presente para llegar a esa conclusión y qué tan preparados estamos, como sociedad, para analizarlo con rigor.


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