Se acabó el amasiato entre el poder político y el económico: Sheinbaum

Hoy el gobierno responde al pueblo y no a una minoría
Nacional12/10/2026Jesús Francisco SánchezJesús Francisco Sánchez

Una diferencia central entre el periodo neoliberal y la Cuarta Transformación es que antes había un amasiato entre el poder político y económico; hoy el gobierno representa al pueblo, responde al pueblo y no a los intereses de una minoría económica, señaló categórica la presidenta Claudia Sheinbaum.

“Antes se gobernaba para unos cuantos, el poder económico y el poder político eran lo mismo. Había un amasiato y hoy no”, expresó en la conferencia de prensa mañanera.

Sheinbaum resumió su planteamiento con una definición política central: “El gobierno representa al pueblo, no representa a una minoría”. Esa es, señaló, una de las bases de la Cuarta Transformación, un proyecto que coloca el interés colectivo en el centro de las decisiones públicas.

DERECHOS SOCIALES Y COMBATE A LA CORRUPCIÓN

La presidenta destacó otros dos pilares de su visión de gobierno: actuar con honestidad y garantizar los derechos de la población a la educación, la salud y la vivienda, sin dejar de lado las libertades, la democracia, la soberanía y la independencia nacional.

También aclaró que su administración no está en contra de la inversión privada ni del libre comercio. Sin embargo, subrayó que el Estado tiene la responsabilidad de conducir el desarrollo del país, orientar la política industrial y asegurar que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones de vida.

La diferencia, en su planteamiento, está en que la economía debe servir a la sociedad y no convertirse en un fin que desplace los derechos de las personas.

“LA FELICIDAD NO ESTÁ EN EL DINERO”

Sheinbaum retomó las reflexiones del libro Pueblo, del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y las vinculó con las ideas del filósofo mexicano Leopoldo Zea sobre las distintas concepciones del desarrollo y la felicidad.

La mandataria cuestionó una visión centrada exclusivamente en el dinero, el consumo y la acumulación de bienes. Aclaró que su planteamiento no significa rechazar la prosperidad: defendió el trabajo honesto de los empresarios y su contribución mediante la generación de empleos.

Pero sostuvo que el bienestar no puede medirse únicamente por cuánto posee una persona.

En ese sentido, destacó valores como el amor al prójimo, la naturaleza, la patria y la familia, y recordó la sabiduría del expresidente uruguayo José Mujica al reflexionar sobre el sentido de la vida y la felicidad.

DOS VISIONES DE PAÍS

El mensaje presidencial pone sobre la mesa una discusión de fondo: qué debe orientar el desarrollo de México, la acumulación de riqueza o una combinación de crecimiento económico, derechos sociales y justicia social.

Para Sheinbaum, la transformación no consiste solamente en cambiar de administración, sino en modificar la relación entre el Estado, los intereses económicos y la ciudadanía.

“El gobierno representa al pueblo, no representa a una minoría” es la premisa con la que la presidenta definió el rumbo de su proyecto político.

Una visión que, de acuerdo con su planteamiento, busca que la prosperidad no se limite a unos cuantos, que la honestidad sea una obligación pública y que el desarrollo tenga como objetivo central el bienestar de las familias mexicanas.

 

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