
En Durango, Morena es una sucursal del PRI

En Durango Morena parece más una sucursal del PRI que una oposición al gobierno estatal prianista. Ese “movimiento transformador” terminó transformándose… pero en aliado cómodo del viejo sistema que todavía manda en el estado.
Mírenlo en el Congreso: los dejaron fuera de la mesa directiva y, en lugar de brincar, la mayoría se acomodó la corbata, agachó la cabeza y dijo: “sí señor”.
Solo dos legisladores morenistas —Héctor Herrera y Delia Enríquez— se atrevieron a hacer ruido. El resto, felices en su papel de “oposición light”, más preocupados por no incomodar al gobernador Esteban Villegas que por representar a la gente.
Y en el Ayuntamiento de Durango capital, ni se diga: Morena no votó como oposición al gobierno municipal prianista… votó como aliado fiel del PRIAN, aprobando bajar de mayoría calificada a mayoría simple la ratificación de directores municipales.
Una jugada planchadita a la medida del alcalde José Antonio Ochoa, para que gobierne con las manos libres y sin contrapesos. ¿La oposición real? Esa la puso Movimiento Ciudadano.
Y mientras tanto, la dirigencia estatal de Morena, encabezada por Lourdes García Garay, sigue muda. Nunca un posicionamiento, nunca una crítica, nunca una defensa ciudadana. Lo que sí hay son negociaciones de beneficios particulares. Una dirigencia que en lugar de darle oxígeno al movimiento, lo ahoga con clientelismo barato.
Como si fuera poco, también hay imposiciones: la coordinación de regidores en el Ayuntamiento, decidida desde arriba a favor de un ex priista, vulnerando la vida interna democrática del partido y repitiendo las mismas mañas que, en teoría, la “transformación” prometió erradicar.
Así que no se confunda: en Durango no tenemos oposición… tenemos un club de aplausos con logo guinda.




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