
PT y PVEM se quitan la máscara
Espacio Libre MéxicoEn política hay momentos que revelan con claridad quién está con el proyecto y quién está con sus propios intereses. Uno de esos episodios ocurrió en la Cámara de Diputados, cuando el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) decidieron votar junto al PRI, PAN y Movimiento Ciudadano en contra del dictamen de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum en comisiones legislativas.
La escena es tan simbólica como reveladora: los dos partidos que durante años caminaron bajo el paraguas político de Morena terminaron colocándose del mismo lado que la oposición tradicional para frenar una reforma que busca abaratar la democracia y devolverle poder al voto ciudadano.
El dictamen fue aprobado en comisiones únicamente con los votos de Morena, mientras que todos los demás partidos —incluidos PT y PVEM— votaron en contra. El resultado fue de 45 votos a favor contra 39 en contra, una señal clara de la ruptura política en torno a la iniciativa.
Pero lo verdaderamente importante no es la votación en comisiones. Lo que está en juego es el destino de la reforma en el pleno, donde se requiere mayoría calificada. Sin el respaldo de los partidos que durante años fueron aliados electorales de Morena, el proyecto enfrenta un escenario cuesta arriba.
La reforma que incomodó a los partidos
La iniciativa presentada por la Presidenta Sheinbaum no es menor. Propone cambios profundos al sistema político mexicano: modificar el mecanismo de elección de legisladores plurinominales, reducir el financiamiento público a los partidos y recortar el gasto electoral.
En otras palabras, tocar dos de los pilares que durante décadas han sostenido a la partidocracia: las listas plurinominales decididas por las cúpulas y el abundante financiamiento público que garantiza la supervivencia de los partidos, incluso cuando su respaldo ciudadano es limitado.
Ahí está, precisamente, el corazón del conflicto.
Eliminar o modificar las listas plurinominales significa quitar a las dirigencias partidistas la capacidad de repartir curules como cuotas internas. Y reducir el financiamiento público implica limitar una de las principales fuentes de recursos para estructuras políticas que han aprendido a vivir del presupuesto.
No es casualidad que, en cuanto la iniciativa comenzó a discutirse, la resistencia no solo viniera del bloque opositor, sino también de quienes hasta ahora habían sido aliados legislativos del movimiento de transformación.
La ruptura anunciada
La votación en comisiones confirma lo que desde hace semanas se venía gestando en los pasillos del Congreso: PT y PVEM decidieron marcar distancia de la reforma. Analistas y legisladores coinciden en que el rechazo está vinculado directamente con las afectaciones que la iniciativa representa para sus estructuras políticas.
Ambos partidos han construido buena parte de su representación legislativa precisamente a través del sistema de plurinominales y de las alianzas electorales que les permiten mantenerse con vida política.
No sorprende entonces que, ante una reforma que amenaza ese modelo, hayan optado por alinearse momentáneamente con PRI, PAN y Movimiento Ciudadano.
El resultado es una paradoja política difícil de ignorar: partidos que durante años se presentaron como parte del bloque de la llamada Cuarta Transformación terminan votando del mismo lado que la oposición para bloquear una iniciativa impulsada por el gobierno que ayudaron a llevar al poder.
El cálculo político
Para Morena, el mensaje es claro: sin los votos de PT y PVEM, alcanzar la mayoría calificada necesaria para una reforma constitucional se vuelve prácticamente imposible.
Pero también hay otra lectura.
Al exponer públicamente quién respalda y quién bloquea los cambios al sistema electoral, el debate deja de ser únicamente legislativo para convertirse en un tema político que inevitablemente llegará a la arena pública y, eventualmente, a las urnas.
Las reformas electorales en México siempre han estado cargadas de simbolismo. Y esta no es la excepción.
Porque más allá de la discusión técnica sobre plurinominales o financiamiento, lo que realmente se debate es algo más profundo: si el sistema político debe seguir siendo administrado por las cúpulas partidistas o si debe transformarse para reducir privilegios y acercar la representación al voto ciudadano.
En ese terreno, la votación en comisiones dejó una fotografía difícil de borrar: el día en que el PT y el Verde decidieron votar junto a la oposición para frenar la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum.
Una decisión que, más temprano que tarde, tendrá consecuencias políticas.






Espacio Libre México

