
El colmo: en los dos únicos estados gobernados por el PRI, crece la pobreza extrema
Espacio Libre México¿Qué significa vivir en pobreza extrema?
La pobreza extrema no es únicamente una condición de bajos ingresos. Se trata de una situación estructural definida por dos elementos simultáneos:
- Tener tres o más carencias sociales dentro del Índice de Privación Social
- Contar con un ingreso por debajo de la línea de bienestar mínimo
Las seis carencias consideradas son:
- Rezago educativo
- Acceso a servicios de salud
- Acceso a seguridad social
- Calidad y espacios de la vivienda
- Servicios básicos en la vivienda
- Acceso a alimentación nutritiva y de calidad
En términos prácticos, una persona en pobreza extrema no puede cubrir ni siquiera sus necesidades alimentarias básicas, aun destinando todo su ingreso a ello.
Durango: crecimiento alarmante
En el estado de Durango, la situación es particularmente crítica:
- La pobreza extrema pasó de 2.2% a 6.3% en cinco años
- Esto equivale a 117,753 personas en esta condición
- La población vulnerable por carencias sociales también creció:
- De 27.1% a 28.2%
- Representando 526,085 personas
A nivel municipal, el deterioro también es evidente:
Gómez Palacio
- Pobreza extrema: de 0.8% a 1.9%
- Total actual: 7,368 personas
- Vulnerabilidad social: 98,031 personas (ligero aumento)
Lerdo
- Pobreza extrema: de 1% a 1.8%
- Total actual: 2,930 personas
- Vulnerabilidad social: incremento de 27.6% a 29.6% (49,394 personas)
Coahuila: aumento más moderado, pero significativo
En Coahuila, gobernado también por el PRI, la tendencia es similar aunque menos pronunciada:
- La pobreza extrema creció de 1.5% a 1.8%
- Actualmente afecta a 58,792 personas
Aunque el incremento porcentual es menor, rompe con la tendencia nacional de reducción, lo que lo vuelve relevante en el análisis comparativo.
Un modelo bajo cuestionamiento
Los datos reflejan más que cifras: exhiben un patrón. Mientras otros estados han logrado contener o reducir la pobreza extrema mediante políticas sociales focalizadas, en Durango y Coahuila los indicadores apuntan a un deterioro estructural.
Este comportamiento reabre el debate sobre la eficacia del modelo de gestión prianista en contextos contemporáneos, particularmente en materia de desarrollo social. La persistencia —e incluso crecimiento— de la pobreza extrema en estos territorios sugiere fallas en la implementación de políticas públicas, distribución de recursos y combate a desigualdades.
Conclusión
El aumento de la pobreza extrema en Durango y Coahuila no es un fenómeno aislado, sino un indicador de rezagos acumulados en entidades que, a diferencia del promedio nacional, no han logrado traducir el crecimiento institucional en bienestar social tangible.
En un país donde la reducción de la pobreza se ha convertido en uno de los ejes centrales del debate público, estos casos representan focos rojos que obligan a revisar, con rigor, los modelos de gobierno y sus resultados concretos sobre la población más vulnerable.


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