
La conmemoración de la Batalla del 5 de Mayo en Puebla no fue solo un acto de memoria histórica; se convirtió en un mensaje político directo y sin ambigüedades. Desde ese escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum fijó una línea discursiva clara: quienes apuestan por la injerencia extranjera, quienes reivindican episodios de dominación y quienes desprecian al pueblo mexicano, están —inevitablemente— destinados a la derrota. No se trató de una advertencia aislada, sino de una definición de principios que enlaza pasado y presente bajo una misma idea: la soberanía no se negocia ni se delega.
A esos que buscan la intervención extranjera en México, a los que hoy se vanaglorian y defienden la injerencia, a los que aplauden a las televisoras extranjeras cuando hablan mal de México; a ellos les decimos, con verdad y justicia: que quienes buscan el apoyo externo por no tener apoyo popular en nuestro país están destinados a la derrota, agregó la Presidenta.
“A quienes reviven la Conquista como salvación, les decimos: están destinados a la derrota.
A quienes creen que el pueblo es tonto: están destinados a la derrota.
Quienes buscan reivindicar a Hernán Cortés y sus atrocidades: están destinados a la derrota.
A quienes odian: están destinados a la derrota moral.
A quienes piensan que la Presidenta se arrodilla: están destinados a la derrota”.
Expuso Claudia Sheinbaum, y en donde arrebató un emotivo grito al unísono: ¡Presidenta! ¡Presidenta! ¡Presidenta!
Así, recordando al gran Benito Juárez, tras el triunfo de la República sobre el Segundo Imperio Mexicano, dijo: “el triunfo de la reacción es moralmente imposible”.
“A nuestros vecinos, a Estados Unidos, le decimos: Recordemos el gran momento de relación entre Juárez y Abraham Lincoln. El reconocimiento de la República y el apoyo a Juárez es de las acciones más loables de nuestra histórica relación”, apuntó.
Pero también, a cualquier gobierno extranjero somos claros y contundentes: la historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional, agregó.
Las y los mexicanos aprendimos bien la lección que nos dieron los liberales, los chinacos, los juaristas, los zacapoaxtlas, que resistieron la invasión en 1862: ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos, destacó.
Somos libres, como los indígenas que partieron a las montañas durante la Conquista para conservar su derecho a organizarse como ellos decidieran.
Somos un pueblo que ama su libertad, su independencia, su soberanía, y estamos dispuestos siempre a defenderla.
La libertad y la independencia son justicia y soberanía.
Mexicanas y mexicanos:
Vivimos tiempos extraordinarios.
No olvidemos nunca que el camino siempre está marcado por la honestidad, por el amor al pueblo y por el amor a la patria, a la independencia, a la libertad y a la soberanía.
Y lo digo con orgullo, nunca se nos olvida.
Tengo presente siempre los momentos difíciles de nuestra historia.
Tengo presente siempre a los grandiosos héroes y heroínas de la patria, desde los Niños Héroes hasta el gran Ignacio Zaragoza.
Y como decía Benito Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
Cada embate, cada herida, ha fortalecido el espíritu de este pueblo, del pueblo de México decidido a ser siempre libre.
Nada puede estar por encima de la soberanía y de los intereses del pueblo de México, concluyó.


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