
El "partido de viejos" que quiere regresar al viejo régimen
Espacio Libre MéxicoHay frases que, por sí solas, resumen un momento político. Y una de ellas fue la pronunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina: "Es un nuevo partido de viejos que busca regresar al viejo régimen".
La expresión no fue un comentario sobre la edad biológica de quienes integran Somos México. Fue una crítica política dirigida a lo que representan sus principales dirigentes y a la historia de los proyectos políticos de los que provienen.
Porque cuando la presidenta habla de un "partido de viejos", no está describiendo un dato demográfico. Está hablando de un conjunto de personajes que durante décadas ocuparon espacios de poder dentro del PRI, el PAN, el PRD o instituciones que marcaron una etapa de la vida pública mexicana. Figuras ampliamente conocidas que hoy vuelven a agruparse bajo una nueva denominación, pero con rostros y trayectorias que millones de mexicanos identifican desde hace muchos años.
La pregunta entonces deja de ser cómo se llama el partido y pasa a ser otra mucho más importante: ¿qué proyecto político representa realmente?
Durante la mañanera, Sheinbaum fue más allá del calificativo. Sostuvo que el objetivo de ese nuevo instituto político es "regresar al viejo régimen", es decir, recuperar un modelo de gobierno que, desde la visión de la actual administración, estuvo caracterizado por privilegios para las élites políticas y económicas, privatizaciones, corrupción, desigualdad y prácticas electorales cuestionadas.
No es casualidad que la presidenta haya insistido en la importancia de la memoria histórica.
Advirtió que muchos jóvenes no vivieron episodios como el desafuero contra Andrés Manuel López Obrador, los conflictos derivados de las elecciones de 2006 o los cuestionamientos al proceso electoral de 2012. Tampoco experimentaron directamente una época en la que, según sostuvo, fueron frecuentes las acusaciones de compra de votos, fraude electoral, entreguismo de recursos nacionales y políticas que profundizaron la desigualdad.
Por eso pidió no permitir que se construya la idea de que "lo de antes fue mejor" sin revisar críticamente los hechos que marcaron aquellas décadas.
Y ese quizá sea el verdadero centro del debate.
Porque la discusión ya no gira únicamente alrededor del nacimiento de un nuevo partido político, sino sobre la disputa por el relato histórico de México.
Para unos, Somos México representa una nueva alternativa de oposición.
Para otros, representa el reagrupamiento de personajes que ya tuvieron responsabilidades públicas durante el periodo conocido como el viejo régimen y que ahora buscan recuperar influencia política bajo nuevas siglas.
De ahí la fuerza de la expresión utilizada por la presidenta.
No se trata únicamente de decir que son "viejos" porque tengan muchos años en la política, sino porque, desde su perspectiva, defienden una forma de hacer política que la llamada Cuarta Transformación afirma haber dejado atrás.
En ese contexto, Sheinbaum llamó a fortalecer la educación, la lectura y el conocimiento de la historia para que las nuevas generaciones formen su propio criterio con base en los hechos y no únicamente en mensajes breves difundidos en redes sociales.
La política mexicana vuelve así a colocar sobre la mesa una pregunta que probablemente marcará los próximos años: ¿el país quiere profundizar el rumbo iniciado en 2018 o volver a un modelo encabezado por los mismos grupos políticos que gobernaron durante décadas?
Más allá de las etiquetas, esa será una discusión que corresponderá resolver a la ciudadanía en las urnas.




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