Mientras más atacan, más crece Sheinbaum

La oposición no puede
Nacional02/07/2026Jesús Francisco SánchezJesús Francisco Sánchez

El escenario político en México parece estar confirmando una paradoja que la oposición aún no termina de comprender: mientras más intensifica sus ataques contra la presidenta Claudia Sheinbaum, contra la 4T y el proceso de transformación que vive nuestro país, mayor parece ser el respaldo que recibe por parte de la ciudadanía.

Los resultados de la más reciente medición de Demoscopia Digital, correspondiente al mes de junio, reflejan una aprobación presidencial del 71.3%, una cifra que coloca a Sheinbaum entre los mandatarios con mayor respaldo ciudadano en la historia reciente del país (equiparable sólo al de Andrés Manuel López Obrador). Más allá del porcentaje, el dato representa un mensaje político contundente: la estrategia opositora de desgaste no está produciendo el efecto esperado.

Durante meses, los principales partidos de oposición, junto con diversos analistas, comunicadores que extrañan el financiamiento y canonjías del viejo régimen y figuras públicas críticas del gobierno, han apostado por construir una narrativa centrada en el supuesto fracaso de la 4T. Cada decisión presidencial ha sido presentada como una crisis; cada reforma, como una amenaza; cada desacuerdo político, como una evidencia del supuesto deterioro nacional.

Sin embargo, las encuestas muestran un escenario muy distinto.

Lejos de traducirse en una pérdida de respaldo, esa campaña permanente de confrontación –como las de ‘narcogobierno’, ‘narcopresidenta’- parece estar fortaleciendo la imagen de la presidenta. Para un amplio sector de la población, los constantes señalamientos han dejado de percibirse como críticas objetivas para convertirse en una estrategia política cuyo propósito principal sería debilitar al gobierno y recuperar los espacios de poder perdidos en las urnas.

Muchos ciudadanos consideran que buena parte de los ataques carecen de sustento sólido, responden a intereses partidistas o representan la inconformidad de grupos políticos y económicos que durante décadas ejercieron una influencia privilegiada sobre las decisiones del Estado mexicano.

Esa percepción explica, al menos en parte, por qué los intentos de desacreditar a la presidenta no han logrado modificar significativamente la opinión pública.

El efecto contrario

En comunicación política existe un fenómeno conocido como "efecto rebote": cuando una campaña negativa es percibida como exagerada o injusta, termina beneficiando al personaje que pretendía perjudicar.

Algo similar parece estar ocurriendo en México.

Cada nueva controversia impulsada desde la oposición es seguida por una ciudadanía que también observa los avances en programas sociales, infraestructura, inversión pública, estabilidad económica y continuidad del proyecto político iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Para millones de mexicanos, el actual gobierno representa la continuidad de un proceso de transformación que consideran inconcluso y que, precisamente por ello, merece consolidarse.

No se trata únicamente de respaldar a una persona.

Para una parte importante del electorado, apoyar a Claudia Sheinbaum significa también respaldar un modelo de gobierno que puso en el centro del debate temas como el combate a la corrupción, el fortalecimiento de los programas sociales, el incremento al salario mínimo, la inversión pública y una mayor presencia del Estado en áreas estratégicas.

Un desafío para la oposición

El resultado de Demoscopia Digital también plantea una reflexión para los partidos opositores.

Si después de meses de campañas de confrontación, denuncias mediáticas y críticas constantes la aprobación presidencial permanece por encima del 70%, quizá el problema no radique únicamente en la fortaleza del gobierno, sino también en la falta de una propuesta política capaz de conectar con las preocupaciones y aspiraciones de una mayoría de mexicanos.

La política no suele premiar únicamente la crítica. Los ciudadanos también esperan proyectos, soluciones y alternativas.

Mientras eso no ocurra, los ataques corren el riesgo de seguir produciendo exactamente el efecto contrario al que buscan.

Por ahora, la encuesta deja un mensaje difícil de ignorar: lejos de debilitar a la presidenta, la confrontación política parece estar consolidando el respaldo ciudadano hacia su administración y reforzando el proceso de transformación que millones de mexicanos decidieron apoyar en las urnas.

 

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