El escándalo que sacude a la ultraderecha

Así son los de la etiqueta desgastada de ‘n4rcopresidenta’
Internacional18/08/2026Jesús Francisco SánchezJesús Francisco Sánchez

Así se comporta la derecha. Esta es la historia del fundador y accionista de La Derecha Diario, un portal que se la pasa difamando y mintiendo contra el movimiento de transformación que vive México: Fernando Cerimedo, consultor y ex asesor político de Javier Milei, presidente de Argentina, fue detenido esta mañana en el aeropuerto de Viru Viru, en Bolivia, acusado de contratar a sicarios para asesinar a su ex pareja, la abogada Nadia Beller, esto de acuerdo con Página 12.

La historia parece sacada de una película, pero ocurrió en Bolivia. Y revela hasta dónde pueden llegar los extremos cuando la política deja de tener límites, principios y escrúpulos.

Fernando Cerimedo, consultor político argentino, exasesor de Javier Milei y fundador de La Derecha Diario, fue detenido este martes en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra.

La razón: es investigado por su presunta participación como autor intelectual del ataque contra su expareja, la abogada Nadia Beller, quien recibió tres disparos tras ser interceptada por hombres que se hicieron pasar por repartidores.

De acuerdo con Página/12, Cerimedo es señalado por presuntamente haber contratado a los sicarios. La investigación está en curso y será la justicia boliviana la que determine su responsabilidad.

Pero el caso obliga a mirar también al personaje.

NO ES UN PERSONAJE MENOR

Cerimedo no es simplemente un consultor político.

Es fundador de La Derecha Diario, uno de los medios digitales más identificados con la ultraderecha latinoamericana, con presencia también en México.

Ha trabajado alrededor de figuras como Mauricio Macri, Jair Bolsonaro y Javier Milei, y participó en estrategias políticas vinculadas con la derecha latinoamericana.

Es, en otras palabras, uno de los operadores de la maquinaria digital que ha convertido las redes sociales en un campo de batalla político.

Una maquinaria basada en propaganda, polarización, campañas digitales y la repetición sistemática de narrativas destinadas a golpear a sus adversarios.

Y MÉXICO NO HA ESCAPADO

La expansión de esta red también llegó a nuestro país.

Desde La Derecha Diario se ha impulsado una ofensiva permanente contra el movimiento de transformación y contra la presidenta Claudia Sheinbaum, recurriendo incluso a la desgastada etiqueta de “narcopresidenta”, repetida una y otra vez como si la reiteración pudiera convertir una acusación en verdad.

Ese es precisamente el problema de estas estructuras:

primero fabrican una narrativa, después la repiten hasta el cansancio y finalmente intentan presentarla como una verdad que nadie puede cuestionar.

DE LOS BOTS A LOS SICARIOS

Y aquí aparece la enorme paradoja.

Durante años, personajes de este entorno político han utilizado las redes sociales como auténticos campos de combate: bots, trolls, campañas de desprestigio, ataques coordinados y desinformación para destruir reputaciones y golpear adversarios.

Ahora, uno de sus principales operadores enfrenta una investigación por algo infinitamente más grave:

un presunto intento de asesinato.

No significa que una acusación contra una persona pueda convertirse automáticamente en una condena contra toda la derecha. Eso sería absurdo y jurídicamente irresponsable.

Pero tampoco podemos ignorar la gravedad del caso ni quién es el personaje que hoy se encuentra detenido.

Porque cuando la política pierde los principios, la ética y los límites, el adversario deja de ser alguien a quien se combate con ideas y puede convertirse en alguien a quien se pretende destruir por cualquier medio.

Y eso es precisamente lo que debe preocuparnos.

LA POLÍTICA SIN PRINCIPIOS TERMINA SIENDO PELIGROSA

El caso Cerimedo todavía tendrá que ser esclarecido por la justicia.

La presunción de inocencia debe respetarse.

Pero la lección política es imposible de ignorar:

una cosa es combatir políticamente a un adversario y otra muy distinta intentar destruirlo.

La ultraderecha latinoamericana ha demostrado que está dispuesta a llevar la confrontación política hasta extremos cada vez más agresivos.

En México lo vemos todos los días en las redes sociales.

Ataques, campañas de odio, mentiras, etiquetas, desinformación y linchamientos digitales.

Y cuando desaparecen los principios, también desaparecen los límites.

Por eso el caso que hoy sacude a Bolivia debe observarse con atención.

No para condenar antes que la justicia.

Sino para recordar algo fundamental:

la política sin ética puede convertirse en fanatismo; el fanatismo sin límites puede convertirse en violencia.

Y frente a eso, la respuesta debe ser contundente:

ni bots, ni sicarios, ni campañas de odio.

La democracia se defiende con ideas, con argumentos y con la verdad.

 

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