
La narrativa catastrofista de la oposición y de un sector de la comentocracia que insiste en que “México va mal” vuelve a estrellarse contra una realidad difícil de ocultar: los principales indicadores económicos muestran un país con inversión extranjera récord (la más alta de su historia), la mayor cifra de empleos registrada, un salario mínimo con aumento de 158% de 2018 a la fecha, estabilidad de precios, crecimiento económico y un peso fortalecido. Y todo ello, sin hablar de los programas sociales que impulsan una justicia social verdaderamente revolucionaria.
Durante su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó que, a dos años del inicio de su administración, México presenta resultados que contradicen buena parte del discurso pesimista que diariamente se difunde desde sectores opositores.
Uno de los datos más contundentes es la Inversión Extranjera Directa (IED). Durante el primer semestre de 2026, México recibió 34 mil 968 millones de dólares, uno de los montos más elevados registrados para un primer semestre y una señal de confianza de los capitales internacionales en la economía mexicana.
A esto se suma un máximo histórico de 60 millones de personas con empleo, mientras que el salario mínimo acumula, según los datos presentados por la Presidenta, un incremento real de 154% desde 2018. El ingreso pasó de aproximadamente 2 mil 800 pesos mensuales a más de 9 mil 500 pesos.
Estos resultados golpean directamente uno de los argumentos centrales del viejo modelo neoliberal: que aumentar sustancialmente los salarios provocaría inflación, fuga de inversiones y una depreciación del peso.
Los hechos muestran otra historia.
El peso mexicano se ubicó alrededor de 16.97 pesos por dólar, mientras que la economía registra un crecimiento de 1.4% del PIB. Al mismo tiempo, el consumo de los hogares mantiene una tendencia positiva y la venta de vehículos ligeros alcanzó 885 mil unidades, otro indicador de actividad económica.
Sheinbaum también destacó la estabilidad de los precios y sostuvo que la inflación se encuentra por debajo de niveles observados durante el periodo neoliberal.
EL PROBLEMA ES EL RELATO, NO LOS DATOS
La discusión económica, sin embargo, parece haberse convertido en una batalla entre percepciones y cifras. Mientras algunos sectores continúan anunciando crisis, desplomes y catástrofes, los indicadores oficiales dibujan un escenario considerablemente distinto.
México no es una economía sin problemas ni desafíos, pero afirmar que todo está mal resulta cada vez más difícil de sostener cuando existen récords de inversión, máximos históricos de empleo, recuperación del poder adquisitivo y estabilidad cambiaria.
El verdadero contraste está entre el discurso del desastre y la evidencia de los datos.
Y para la oposición, quizá ese sea precisamente el problema: que mientras el relato intenta convencer de que México se hunde, los números se empeñan en contar otra historia.
La Presidenta anticipó que espera un mejor desempeño económico durante la segunda mitad de 2026 y anunció, como parte de su segundo informe de gobierno, una campaña de 14 spots para explicar a la población los principales resultados de su administración.
Porque en política se puede discutir la interpretación de los hechos. Lo que resulta mucho más complicado es discutir contra los propios números.


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