
¿Por qué la oposición no llegará a liderar el SNTE-Secc. 44?
Como dicen por ahí: “Lo que se pospone se cancela” en el caso que nos ocupa, la expresión viene a colación, porque en el SNTE, los plazos ya no se respetan y, por lo tanto, aunque los procesos electorales no se anulen, si se alargan por años, hasta que la pandilla en el poder acomoda, alinea y ajusta, como es el caso de los Estados que ya tienen luz verde para el mes de octubre, donde Durango no está ni siquiera en la preventiva, pese a la prisa de los suspirantes.
Pero ese no es el tema, sino el que concierne a que la oposición, ni pronto ni tarde llegará a ocupar la Secretaría General de la Sección 44, porque los que deciden, actúan con el siguiente criterio pandillero: “El poder no puede compartirse con quienes no pueden sostener ni continuar con la línea marcada con el sello de los que lo tienen”. De ahí que, mucho se desvelan para saber a quién dejar y desechar a quienes estorban, llegando al extremo de satanizar a los pastores que andan a la caza de ovejas resentidas, que efímeramente se retiran del redil, por no ser arreadas con varas de seda ni granjeadas con céspedes finos.
De ahí que, sea muy claro entender y comprender, que el grupo en el poder no va a cavar su propia tumba, haciendo justicia y abriendo paso a la democracia, porque dar cabida a esa convicción; sería tanto, como apoyar al contrincante, quien por instinto y reflejo cobraría venganza, porque el poder borra la memoria. Así que, jugar limpio es un problema que se resuelve bloqueando todo intento que pretenda forzar las puertas del poder, cambiando inmediatamente la combinación de la chapa, cuando las huellas intrusas son detectadas.
La vida no premia al que más se esfuerza y al que más trabaja. Premia al que sabe moverse entre reglas turbias e inequitativas. Todavía hay ingenuos que creen que la justicia recompensa a quienes se matan trabajando, pero al observar la realidad, hay personas que trabajan un proyecto toda su vida y en lugar de avanzar retroceden por desgaste. Mientras otros entienden algo más simple, el mundo es un tablero y en ese tablero no gana el de mayor antigüedad, gana el que entiende como se mueven los que llegaron y los que están. No se trata pues de esfuerzo ni de tiempo, se trata de inteligencia y saber adaptarse cuando las reglas no están hechas para ti, porque mientras unos siguen luchando contra el poder, otros ya aprendieron a jugar dentro de él y es ahí, donde la oposición va muy atrasada, porque al momento que intente entrar al juego en serio, el tablero ya estará movido y guardado y bajo llave.
Y ahí, es donde se ocultan las claves que impulsan a quienes llevan la delantera, mientras que la oposición algunas veces las detecta y otras veces casi nunca. Por eso, será derrotada por su resistencia a innovarse y a cambiar, porque puede tener experiencia, inteligencia y una posición privilegiada con instancias importantes; incluso, grupos de pesado actuar. Pero si las circunstancias cambian y ella sigue actuando como antes, entonces todo aquello que ha construido no escapará al deterioro. La fortuna cambia, los individuos cambian, las oportunidades cambian y las reglas del juego también, pero la oposición se ha enamorado del auge que tuvo la primera vez y piensa que eso siempre le funcionará.
Los acontecimientos buenos o malos nunca se repiten, lo que ayer te encumbró, eso mismo te puede provocar una caída peor. Por eso, el hombre prudente observa antes de actuar, cuando las circunstancias exigen velocidad acelera, cuando exigen paciencia espera, cuando una puerta se cierra busca otra entrada. Escuchar y consensar no significa ser débil, significa entender que el objetivo importa más que la forma personal de quererlo lograr, porque el mundo no recompensa al que se aferra obstinadamente a su pasado y a sus deseos, favorece al que sabe cambiar y respetar los tiempos, sin que su propósito sea demeritado.
La oposición siempre le apuesta al voto falso que le dice que sí, pero ese compromiso donde el triunfo no es seguro, es una ilusión, una prisión dorada donde la oposición es contemplada y luego descartada. ¿Quién respalda a una oposición sin poder?, ¿A una oposición que no tiene nada que ofrecer?; incluso, sus seguidores y aliados al final se inclinan hacia el poder, asegurando que la lealtad pertenece al que lo tiene y la verdad es que el magisterio así funciona, fríamente y sin convicción, prestándose a que el poder y la ventaja derroten anticipadamente a quienes no lo tienen.




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