
Adán Augusto y Noroña: ¿Traición a Sheinbaum?

Los traidores no pueden negar su piel de víboras y sangre de chacal.
Adán Augusto López Hernández y Gerardo Fernández Noroña, con sus votos y manejos traicionan a México y a nuestra gran presidenta Claudia Sheinbaum.
Y le clavaron el puñal a nuestra presidenta, antepusieron sus intereses a los del pueblo de México, ante la furia no disimulada de la presidenta Claudia. Ya se las cobrará el pueblo. Y tarde o temprano Claudia les hará pagar su felonía.
Gerardo Fernández Noroña salió embarrado y perdió toda la credibilidad al hacerse cómplice de esta canallada contra la democracia y la justicia en nuestro país. Ya no el enemigo es Trump el orate, le misógino, ni la patética oposición y los todavía poderosos medios mediáticos.
No, el enemigo está dentro de Morena. El poder corrompe, es el afrodisiaco más poderoso de la humanidad y la muestra son las mañas de mafioso siciliano de Adán Augusto y la sangre de atole de Noroña.
Ya los mexicanos les pasaremos la factura en el 2030, si Morena resiste y defiende sus ideales y no se convierte en el nuevo PRI.
Hasta Marcelo se vio decente y moderado ante este trio de bellacos y buitres, sedientos de poder y nepotismo.
Ojalá que Claudia se convierta en una dama de hierro y acabe con estos chacales, con los Yunes, los Murat y toda rata priista, panista, que ahora se dicen morenistas, ellos que atacaron a AMLO por décadas buscan destruir a la Cuarta Transformación.
En Morena estos judas votan a favor del nepotismo para complacer al Partido Verde, dejando de lado los principios e ideales de AMLO y Claudia.
Les interesa más sus ambiciones personales y familiares que el interés del pueblo, que el bien de México.
Ya vendrán tiempos en que el pueblo se las cobrará, pero siguen destruyendo desde dentro a la mayor transformación que ha sufrido México en ochenta años, en bien de los más pobres.
Es tiempo de apoyar a la Presidenta, pero también de no olvidar quienes son los traidores. Que unos cuantos no puedan contra el gran pueblo de México. Y nunca los perdonemos. Son peores que los prianistas, porque además de traidores son hipócritas.






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