
Querían hundir a Morena… y terminó más fuerte
Jesús Francisco SánchezMientras la oposición a la 4T, la comentocracia y los medios tradicionales de comunicación insisten en instalar la narrativa de un supuesto desgaste irreversible de Morena, los datos más recientes de opinión pública cuentan una historia distinta: el partido guinda no sólo resiste la ofensiva política y mediática, sino que además crece.
De acuerdo con la más reciente encuesta nacional en vivienda de Buendía & Márquez realizada para El Universal, Morena pasó de 34 a 39 por ciento en intención de voto rumbo a la elección para la Cámara de Diputados. El incremento de cinco puntos ocurre precisamente en semanas marcadas por una intensa campaña de ataques políticos, señalamientos mediáticos y discursos opositores que aseguran una supuesta caída “estrepitosa” del movimiento de la Cuarta Transformación.
Los números, sin embargo, parecen colocar límites claros a esa narrativa.
Si hoy fueran las elecciones federales, Morena obtendría el 39 por ciento de las preferencias electorales. Muy por debajo aparecen PAN con 11 por ciento, PRI con 10 y Movimiento Ciudadano con 9. Más atrás se ubican PVEM con 6 por ciento y PT con 3 por ciento. Un 22 por ciento de los encuestados aún no define postura.
El dato más significativo no es solamente la ventaja amplia que mantiene Morena sobre sus adversarios, sino el momento en el que se produce el crecimiento. La encuesta refleja que, lejos de debilitarse ante la confrontación mediática, el partido guinda logró fortalecer su respaldo social.
El estudio también desmonta otro argumento frecuente de la oposición: que el apoyo a Morena se concentra únicamente en determinados sectores sociales. Según el desglose sociodemográfico de la encuesta, el crecimiento del partido ocurre prácticamente en todos los segmentos de la población, sin depender exclusivamente de un grupo etario, nivel económico o región específica.
Eso revela un fenómeno político más profundo: la consolidación de una base electoral transversal que continúa identificándose con el proyecto de transformación impulsado desde el gobierno federal.
En términos políticos, el resultado representa un mensaje contundente para una oposición que ha apostado buena parte de su estrategia a la confrontación digital, la polarización discursiva y la descalificación permanente. La encuesta sugiere que una parte importante de la ciudadanía parece distinguir entre la narrativa mediática y su percepción cotidiana sobre el rumbo del país.
También confirma que Morena mantiene una capacidad de conexión social que, hasta ahora, ninguno de sus adversarios ha logrado contrarrestar de manera efectiva. A pesar del desgaste natural del ejercicio del poder, las tensiones internacionales y los debates internos propios de cualquier fuerza gobernante, el movimiento conserva ventaja amplia rumbo a los próximos procesos electorales.
La realidad política contradice la idea de un derrumbe inminente. Y mientras la oposición insiste en anunciar el final de Morena, las encuestas muestran que el respaldo ciudadano sigue creciendo.
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