Sheinbaum no ‘recortó’ presupuesto a Durango

Miente el gobernador del PRIAN, Esteban Villegas
Nacional08/07/2026Espacio Libre MéxicoEspacio Libre México

El gobernador prianista de Durango, Esteban Villegas, acusa falsamente que el Gobierno de México está aplicando recortes a las participaciones federales con la finalidad de justificarse ante la opinión pública en torno al desastre de sus finanzas estatales y la opacidad y gastos discrecionales que ejerce en la alta burocracia y los sueldos faraónicos que reciben los altos mandos gubernamentales.

Hay políticos que asumen la responsabilidad cuando las cosas salen mal. Y hay otros que prefieren fabricar culpables. En Durango, el gobernador Esteban Villegas parece haber elegido el segundo camino.

Cada vez que las finanzas estatales muestran signos de deterioro, aparece el mismo libreto: culpar al Gobierno de México, señalar a la Federación y comportarse como un doble cara con la presidenta Claudia Sheinbaum tratando de hacerla responsable de los problemas económicos del estado.

El problema para Villegas es que los documentos oficiales vuelven a desmentirlo.

La mentira tiene un objetivo político

Durante los últimos días, el mandatario priista ha repetido que la Federación está aplicando supuestos "recortes" a las participaciones federales.

La acusación suena escandalosa. El problema es que simplemente no corresponde a la realidad.

Las participaciones federales no son un dinero que la Secretaría de Hacienda pueda quitar o poner según el partido político que gobierne un estado. Así lo establece la Ley de Coordinación Fiscal desde hace décadas.

Cuando existen variaciones en la Recaudación Federal Participable, se realizan ajustes técnicos previstos por la propia ley. No se trata de castigos políticos ni de decisiones personales de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Sin embargo, Esteban Villegas presenta esos ajustes como si fueran una agresión deliberada del Gobierno Federal contra Durango.

Eso no es informar.

Eso es construir una narrativa política.

El doble discurso de Esteban Villegas

Lo más llamativo es que el propio gobernador termina contradiciéndose.

Por un lado declara ante los medios que la Federación "recorta" recursos al estado.

Pero, por otro, reconoce públicamente que buscará dialogar con el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, sobre un ajuste correspondiente a las participaciones federales y admite que será su propio gobierno quien redistribuya ese impacto entre las dependencias estatales.

Es decir, sabe perfectamente cómo funciona el mecanismo financiero.

Lo entiende.

Lo reconoce.

Pero frente a la opinión pública decide contarlo de otra manera para intentar convertir un ajuste técnico en una supuesta persecución política al utilizar el término “recortes” a las participaciones.

Ese doble discurso revela que el objetivo no parece ser explicar la realidad, sino fabricar un responsable distinto de los problemas financieros de su administración.

Los números cuentan otra historia

La estrategia se derrumba cuando aparecen los datos oficiales.

El Diario Oficial de la Federación muestra que la suma del Fondo General de Participaciones y del Fondo de Fomento Municipal proyecta para Durango 16 mil 023 millones de pesos durante 2026, mientras que en 2025 la cifra fue de 14 mil 114 millones.

La diferencia ronda los 2 mil millones de pesos adicionales respecto al año anterior.

A eso se suma que el portal oficial de Transparencia Presupuestaria registra que durante este año Durango ha recibido 12 mil 293 millones de pesos en recursos federales ministrados conforme al calendario correspondiente.

Los documentos públicos no respaldan la narrativa de un supuesto abandono de la Federación.

Por el contrario, muestran un escenario muy distinto al que intenta vender el gobernador.

El verdadero problema quizá no esté en Hacienda

Cuando una administración enfrenta dificultades financieras, la pregunta obligada no siempre debe dirigirse hacia la Federación.

También conviene revisar cómo se administra el dinero dentro del propio estado.

¿Se está ejerciendo el presupuesto con eficiencia?

¿Se ha reducido el gasto administrativo?

¿Se han eliminado privilegios de la alta burocracia?

¿Existe una política de austeridad consistente?

Son preguntas legítimas que cualquier ciudadano puede hacerse cuando escucha que faltan recursos mientras continúan las quejas sobre el manejo financiero del gobierno estatal.

Atacar al gobierno de Sheinbaum parece más fácil que asumir responsabilidades

La relación institucional entre un gobernador y la Presidencia debería construirse sobre la coordinación, la seriedad y la honestidad.

Sin embargo, Esteban Villegas parece haber optado por otra estrategia: sonreír en los actos oficiales, hablar de colaboración cuando está frente a la presidenta Claudia Sheinbaum y, apenas regresa a Durango, utilizar el discurso de los supuestos "recortes" para responsabilizar al Gobierno de México de los problemas que enfrenta su administración.

Esa actitud resulta difícil de conciliar con un auténtico espíritu de colaboración institucional.

Porque una cosa es tener diferencias políticas y otra muy distinta es utilizar información incompleta o fuera de contexto para construir una narrativa que responsabilice a la Federación de decisiones que no corresponden a un recorte discrecional.

Los duranguenses merecen la verdad

La ciudadanía tiene derecho a exigir cuentas claras.

Tiene derecho a conocer cómo funcionan realmente las participaciones federales.

Tiene derecho a saber que los ajustes obedecen a reglas previstas en la ley y que los propios documentos oficiales muestran que Durango tiene proyectados mayores recursos federales que el año anterior.

La crítica política es parte de la democracia.

Lo que no fortalece la democracia es convertir una explicación técnica en una campaña de desinformación para intentar trasladar responsabilidades y erosionar la imagen del Gobierno Federal sin que los datos respalden esa acusación.

Porque al final, los discursos pueden repetirse muchas veces, pero los documentos oficiales siguen ahí. Y, una vez más, los números vuelven a poner en evidencia que la narrativa del gobernador no coincide con la información pública disponible.

 

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