La derecha es mezquina

Así señala Sheinbaum a quienes se lanzaron vs. AMLO por pedir apoyo a Cuba
Internacional16/03/2026Espacio Libre MéxicoEspacio Libre México

La mezquindad volvió a quedar al descubierto. Esta vez no fue con una reforma, ni con un programa social, ni con una política de bienestar. Fue con algo más elemental: la solidaridad humana. Bastó que el expresidente Andrés Manuel López Obrador hiciera un llamado para apoyar al pueblo de Cuba, golpeado por décadas de bloqueo y por una crisis que afecta directamente a su población, para que la derecha mexicana reaccionara con su ya conocida mezcla de odio, cinismo y pobreza moral. Y frente a eso, la presidenta Claudia Sheinbaum no se anduvo con rodeos: los definió como lo que son, mezquinos.

Desde Palacio Nacional, Sheinbaum puso el debate en su verdadera dimensión. No se trata, como quiere hacer creer la oposición, de un capricho ideológico ni de una provocación política. Se trata de humanismo. Se trata de fraternidad. Se trata de no perder la esencia de un país que históricamente ha tendido la mano a los pueblos que sufren. Mientras la derecha se regodea en la mentira, la calumnia y la desinformación, el gobierno mexicano reivindica un principio elemental: la solidaridad no se negocia.

La mandataria fue clara al señalar que “la derecha se caracteriza por algo: son mezquinos”, y contrapuso esa actitud con una visión de Estado basada en el humanismo. No fue una frase al aire. Fue un diagnóstico político y moral. Porque mientras unos convierten cualquier gesto solidario en motivo de ataque, otros entienden que México no puede renunciar a su tradición diplomática ni a su vocación fraterna con América Latina.

Sheinbaum no solo defendió el llamado de López Obrador, sino que además anunció que ella misma hará una aportación personal para apoyar al pueblo cubano. El gesto tiene fuerza política porque desmonta de golpe la campaña de la derecha: aquí no hay simulación, hay congruencia. También precisó que la asociación impulsora obtuvo el carácter de donataria por parte de Hacienda, es decir, existe un cauce legal y formal para canalizar la ayuda. Todo dentro de la norma, todo de frente, todo transparente.

Pero lo más importante de su mensaje fue el fondo. Sheinbaum recordó que México ha sido históricamente solidario con Cuba y defendió el principio de autodeterminación de los pueblos. En otras palabras: a los cubanos les corresponde decidir su destino, su gobierno y su camino, no a los opinadores de ocasión ni a los voceros locales de agendas extranjeras. La presidenta incluso hizo un paralelismo contundente al señalar que, así como México respeta al presidente de Estados Unidos porque fue elegido por su pueblo, debe respetarse también la soberanía cubana.

Ese punto resulta especialmente incómodo para la derecha mexicana, acostumbrada a hablar de democracia solo cuando conviene a sus intereses. Son los mismos que guardan silencio ante abusos, guerras y bloqueos cuando vienen de las potencias, pero se desgarran las vestiduras cuando se trata de atacar a gobiernos que no se alinean con su visión del mundo. Su doble moral es evidente. Les molesta más que se ayude a un pueblo asfixiado por un bloqueo de más de seis décadas, que el propio castigo económico impuesto contra millones de personas.

Sheinbaum también fue firme en otro punto central: los bloqueos no dañan a los gobiernos, dañan a los pueblos. Esa es una verdad histórica que la derecha intenta borrar con propaganda. El bloqueo contra Cuba no ha sido una herramienta de libertad, sino una política de castigo que ha golpeado la vida cotidiana de generaciones enteras. Y frente a eso, México ha mantenido durante décadas una postura consistente de rechazo. No por cálculo político, sino por convicción histórica y por apego a los principios de política exterior que durante mucho tiempo dieron dignidad al Estado mexicano.

Lo que estamos viendo, en realidad, es un choque de visiones. De un lado, la mezquindad, el oportunismo y la politiquería miserable que busca convertir la solidaridad en escándalo. Del otro, una postura humanista que entiende que ningún pueblo merece sufrir hambre, carencias o aislamiento por decisiones geopolíticas ajenas a su voluntad. La diferencia es brutal. Y también reveladora.

La reacción furibunda contra AMLO por convocar a ayudar a Cuba confirma algo que ya sabíamos: la derecha no soporta el humanismo cuando se vuelve acción. Le incomoda la fraternidad porque desnuda su ruindad. Le irrita que haya memoria histórica, dignidad latinoamericana y convicción moral en el ejercicio del poder. Por eso atacan. Por eso mienten. Por eso calumnian.

Pero esta vez se toparon con una respuesta clara desde la Presidencia: México no va a renunciar a su esencia. Y esa esencia, como dijo Sheinbaum, está del lado de la fraternidad, no de la mezquindad.

Te puede interesar

Espacio Libre México

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email