La crítica destructiva y el odio no les da votos a la oposición

“Vean nomás dónde andan en las encuestas”: Sheinbaum
Nacional21/04/2026Jesús Francisco SánchezJesús Francisco Sánchez

En el actual escenario político mexicano, la narrativa basada en el odio, la calumnia, la mentira y la confrontación constante parece estar mostrando signos de un desgaste profundo a niveles inéditos para la oposición y la derecha en México.

La presidenta Claudia Sheinbaum lo planteó de forma directa: la crítica destructiva y el discurso de odio no están generando el respaldo ciudadano que algunos sectores de la oposición pretenden; por el contrario, hay un rechazo generalizado entre la población.

La propia mandataria ironizó sobre la estrategia opositora al señalar: “La oposición cree que la crítica destructiva es la que les va a dar votos. Pues no, están muy equivocados, vean nomás dónde andan en las encuestas”. La frase sintetiza una lectura política clara: el ataque sistemático, sin construcción de alternativas, no necesariamente se traduce en capital electoral.

Sheinbaum insistió en que el tono predominante en ciertos sectores de la derecha se basa en el enojo permanente, particularmente visible en redes sociales. “Nada más métanse a las redes sociales… yo creo que han de estar de mal humor todo el día”, expresó, sugiriendo que este tipo de comunicación termina por desconectar -a quienes la emiten- del electorado.

El señalamiento central no es menor. De acuerdo con la presidenta, el problema no radica en la crítica en sí —elemento esencial en cualquier democracia—, sino en su carácter destructivo. Bajo esta lógica, el ataque constante, sin propuestas de fondo, no sólo resulta estéril, sino contraproducente: “El odio no los va a llevar a ningún lado, los va a alejar más del pueblo”.

Otro punto que subrayó fue la percepción de que la oposición ha llevado su discurso más allá de las fronteras nacionales, buscando espacios en medios internacionales para cuestionar al gobierno mexicano. Para Sheinbaum, este comportamiento resulta inédito y poco efectivo, especialmente en un contexto donde la relación bilateral con Estados Unidos se mantiene estable.

Además, la presidenta dejó entrever que la crítica opositora se ha vuelto predecible: independientemente de la acción gubernamental —ya sea una visita internacional o una decisión de política pública—, la reacción será la misma. Esta dinámica, según su visión, termina diluyendo el impacto de los señalamientos y reduce su credibilidad ante la ciudadanía.

En el fondo, lo que se perfila es un debate sobre la eficacia de las estrategias políticas. Mientras un sector apuesta por la confrontación constante basada en la mentira, la calumnia y la manipulación, desde el gobierno se sostiene que esa vía no genera resultados tangibles en términos de apoyo popular. Las encuestas, mencionadas reiteradamente por la mandataria, se convierten así en el indicador que, según su argumento, evidencia esa desconexión.

El planteamiento abre una interrogante relevante rumbo a futuros procesos electorales: ¿puede una oposición basada principalmente en la crítica destructiva construir una alternativa viable? La respuesta parece ser negativa.

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