Recuperar la esencia de Morena

La misión de Ariadna
Nacional22/04/2026Espacio Libre MéxicoEspacio Libre México

Al interior de Morena comienza a perfilarse un ajuste en su dirigencia nacional que podría marcar el rumbo del partido en los próximos años. La actual secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, apunta a asumir la presidencia del instituto político en sustitución de Luisa María Alcalde, quien habría sido invitada por la presidenta Claudia Sheinbaum para integrarse como titular de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República.

El relevo no es automático. Deberá concretarse mediante la renuncia formal de Alcalde y la posterior convocatoria del Consejo Nacional de Morena, órgano encargado de designar a la nueva dirigencia. Sin embargo, en los círculos internos del partido se da por hecho que Montiel será la figura que encabece esta nueva etapa.

El eventual nombramiento se produce en un contexto de cuestionamientos internos sobre la identidad y conducción del partido. Diversos sectores morenistas han señalado una progresiva dilución de los principios fundacionales, atribuida tanto a prácticas políticas alejadas de su origen como a la incorporación de estructuras y grupos provenientes de otras fuerzas, particularmente del PRI.

Uno de los fenómenos más criticados es el llamado “chapulineo”: la migración de perfiles de otros partidos hacia Morena, quienes, en algunos casos, han accedido a posiciones relevantes dentro del partido. Esta práctica ha generado inconformidad entre las bases, que acusan desplazamiento y pérdida de espacios en la vida interna del movimiento.

En este escenario, la eventual dirigencia de Montiel tendría como eje central la recomposición interna. La recuperación de los principios, la disciplina partidista y la revalorización de la militancia de base aparecen como tareas prioritarias. El desafío no es menor: implica reordenar estructuras, redefinir criterios de inclusión y establecer límites claros frente a intereses de grupo.

Además, el relevo se da en la antesala de las negociaciones políticas rumbo a las elecciones de 2027, donde Morena deberá definir su relación con sus aliados tradicionales, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México. En ese proceso, la tensión entre pragmatismo electoral y coherencia ideológica será un punto central.

Al interior del partido ya se anticipa una discusión de fondo: privilegiar la consolidación de principios y proyecto político, incluso si ello implica competir en solitario, o mantener alianzas que, aunque funcionales en términos electorales, puedan generar contradicciones con la identidad del movimiento.

El posible arribo de Ariadna Montiel a la dirigencia abre así una etapa de definiciones estratégicas. Más allá del relevo en sí, lo que está en juego es la orientación política de Morena en un momento clave de su consolidación institucional.

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