2027 y la urgente moralización de Morena

No sólo es un cambio de gobierno, es un cambio de régimen. AMLO
Nacional22/04/2026   Patricia Barba Ávila

Con visible esperanza, una oposición deshilachada y muy desesperada, apoyada por USA, espera que al 2027 llegue PRI-MOR en lugar del partido fundado por AMLO

 

 

Con creciente preocupación y sentido de urgencia, la declinante oposición partidista conformada por el PRIAN y los pequeños satélites MC -una sucursal del PAN-, el PVEM, una sucursal del PRI y el PT, otrora de izquierda, espera la elección de senadores y diputados federales y locales como una oportunidad de oro para regresar al latrocinio y corruptelas que los ha distinguido por décadas. Y a esta expectativa se suma, por supuesto, el cártel criminal que desgobierna el vecino país y que hoy encabeza un personaje que ya se ha convertido en el hazmerreír a nivel mundial.

 

Como sabemos, muchos esfuerzos se han realizado para evitar la corrupción en la política. Hay que recordar que en los 70’s y principios de los 80’s, existieron partidos de izquierda clandestinos a los que Echeverría les presentó dos opciones: plata o plomo, es decir, o te integras a la farsa politiquera encabezada por el partido único, el PRI y contribuyes a la engañifa diseñada desde Washington de una supuesta democratización electoral y te premiamos con grandes sumas de dinero, o eliges la congruencia y te desaparecemos. Huelga decir que sin que se generalice y se afirme que todos los integrantes partidarios obedecieron a la aspiración de enriquecerse, varios partidos que vivían en la clandestinidad decidieron unirse en una coalición que buscaba llegar al poder político a través de la única vía que permitía el peligroso entorno electorero en el que desde mediados del siglo pasado, siempre ganaba el PRI. Dicha coalición incluía a ex militantes priístas como el propio Andrés Manuel López Obrador, Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas que decidieron escindirse del PRI y participar en la elección de 1988 que fue ganada por Cárdenas pero no reconocida por el oficialismo que declaró el “triunfo” de Carlos Salinas de Gortari. Ya es muy conocido lo que ocurrió con el Partido de la Revolución Democrática formado en 1989 a raíz del megafraude salinista apoyado, por supuesto, por los poderes fácticos en USA Corporation.

 

Y fue debido, justamente, a las desviaciones promovidas por los “chuchos” dentro del PRD, que Andrés Manuel López Obrador quien, por cierto, tuvo una gestión muy exitosa en la dirección de este partido, decidió salirse y fundar MORENA: Movimiento de Regeneración Nacional, basado en la mística del inolvidable Ricardo Flores Magón, promotor del Partido Liberal Mexicano y del periódico “Regeneración”, palabra que integra el título del partido-movimiento iniciado por AMLO en 2011 con el objetivo primordial de dejar atrás la extrema corrupción del PRIAN-RD. Como sabemos, en 2013 la descomposición politiquera alcanzó niveles verdaderamente escandalosos que empujaron a una abrumadora mayoría a sufragar en 2018 por AMLO, cuya candidatura a la presidencia fue promovida por una alianza de MORENA, el PT y un partido clerical llamado “Encuentro Social”.

 

En este punto cabe recalcar, justamente, que debido al andamiaje legaloide político-electoral ideado muy probablemente allende la frontera para corromper cualquier esfuerzo de erradicar la corrupción a través de opciones partidarias de izquierda o progresistas como el PRD, primero y, posteriormente por MORENA al crear una élite politiquera totalmente alejada del pueblo mediante la asignación de salarios muy abultados e injustificados si consideramos que los integrantes del gobierno son empleados del pueblo que es el que detenta el poder, de acuerdo con el espíritu del artículo 39 constitucional. Y es que en el fondo de todo esto subyace la esencia corruptora de la riqueza que tanto subyuga a miles de seres humanos no sólo en México sino en el resto del mundo y que ha estado detrás del nacimiento de imperios y los conflictos bélicos, invasiones, injerencismos de unas naciones sobre otras desde hace siglos hasta el presente.

 

En el caso de los administradores públicos y miembros del gobierno, al asignar salarios exageradamente elevados se promueve una diferenciación del segmento cuya función es servir al otro segmento, el pueblo, se genera una clase privilegiada muy alejada de los ciudadanos, y este ha sido el propósito de los “think tanks” o responsables de la ingeniería politiquera: despojar al pueblo de su inalienable derecho a decidir al crear a “representantes populares” y “servidores públicos” privilegiados con salarios estratosféricos cuyos intereses son distintos a los populares. Esto lo vemos muy claramente en el vecino país donde la voluntad popular es ignorada por sus gobernantes que son, en esencia, empleados de una élite financiera poderosísima que es la que decide la política interna y externa con las terribles consecuencias ocurridas prácticamente desde el nacimiento de los Estados Unidos, hoy en franco declive, por cierto. Esto solía ocurrir en nuestro país hasta que en 2018 decidimos cambiar de rumbo.

 

Hay que decir, sin embargo, que no obstante el importante triunfo del lopezobradorismo y el inicio de la Cuarta Transformación, todavía persisten los vicios y corruptelas que queríamos dejar atrás al optar por MORENA, justamente porque continúa el andamiaje legaloide político-electoral que aunque ha sido modificado con la reciente reforma ya aprobada y convertida en ley constitucional, aún conserva estipulaciones como el pago de salarios muy distanciados de los que percibe el ciudadano común. Mientras esto siga en vigor, la corrupción no dejará de existir pues lo que anima a los que se promueven como candidatos ya sea para puestos dentro del partido o en la administración pública, es el enriquecerse no sólo con los sueldos abultados que recibirán, sino con las prestaciones y prerrogativas adicionales a su ingreso nominal. Es decir, para que la palabra “transformación” no sea letra muerta, dicho andamiaje debe modificarse más profundamente.

 

Como pueblo que ha avanzado notablemente en su politización, debemos seguir empujando más reformas que corrijan esta injustificada desigualdad entre los empleados (el gobierno) y sus patrones (el pueblo). La pelota sigue en nuestra cancha.

 

 

Sí sí, sí, que le pregunten al pueblo. Con el pueblo todo, sin el pueblo nada.

 

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