$1 billón al año a programas de Bienestar: Sheinbaum

Antes, a la corrupción
Nacional05/05/2026Espacio Libre MéxicoEspacio Libre México

La diferencia no es menor ni retórica: es estructural. El destino de un billón de pesos anuales marca la distancia entre dos modelos de país. Antes, ese volumen de recursos se diluía en redes de corrupción, privilegios y discrecionalidad; hoy, se canaliza de forma directa a millones de mexicanos a través de los Programas para el Bienestar. Esa es la base material de la transformación que el actual gobierno reivindica: no se trata de generar riqueza nueva, sino de impedir que el dinero público se fugue.

En ese sentido, la presidenta Claudia Sheinbaum fue clara al señalar que la erradicación de la corrupción no es un discurso, sino una condición necesaria para sostener la política social actual. “¿Cómo se explica que hoy se destine un billón de pesos directo a la gente?”, planteó. La respuesta, implícita, apunta a un cambio en la lógica del poder público: menos privilegios, menos intermediarios, más control del gasto y una recaudación fortalecida sin necesidad de aumentar impuestos.

Los datos que acompañan esta narrativa buscan sostener esa afirmación. Para 2025, la recaudación proyectada alcanza los 5.3 billones de pesos sin incrementos fiscales, lo que sugiere una mayor eficiencia administrativa. A ello se suma la referencia a 13.5 millones de personas que salieron de la pobreza entre 2018 y 2024, así como medidas de austeridad institucional como la reducción de estructuras legislativas. En paralelo, se reporta una disminución del 45 por ciento en homicidios dolosos entre 2024 y el primer trimestre de 2026, integrando el argumento de que el combate a la corrupción también tiene efectos en la estabilidad social.

El énfasis del discurso oficial se mantiene constante: sin el desmantelamiento de prácticas corruptas, el volumen actual de inversión social sería inviable. Bajo esta premisa, el gasto en bienestar no se presenta como un esfuerzo extraordinario, sino como la consecuencia directa de haber cerrado las vías históricas de fuga del presupuesto.

En términos operativos, la política social alcanza actualmente a 32 millones de derechohabientes. De acuerdo con la secretaria de Bienestar, Leticia Ramírez Amaya, tan solo en el bimestre mayo-junio se dispersan 104 mil 768 millones de pesos. El calendario de pagos, distribuido por orden alfabético del apellido, se extiende del 4 al 27 de mayo, manteniendo la lógica de transferencias directas sin intermediación.

El planteamiento central se mantiene: el billón de pesos no surge de una expansión artificial del gasto, sino de una reconfiguración del uso del recurso público. Donde antes había opacidad, ahora hay transferencias directas; donde había privilegio, ahora hay cobertura social. La afirmación política es clara: el margen financiero para sostener el bienestar proviene, fundamentalmente, de haber contenido la corrupción.

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