
¡Ni una pluma pueden tocarle!
Jesús Francisco SánchezPor más campañas mediáticas, guerra sucia, calumnias, ataques cotidianos desde la oposición y los esfuerzos de una parte de la comentocracia por desacreditar su legado, la realidad vuelve a imponerse sobre la narrativa.
A casi dos años de haber concluido su mandato presidencial, Andrés Manuel López Obrador sigue gozando de un respaldo popular que pocos líderes políticos en la historia moderna de México han logrado conservar después de dejar el poder.
La más reciente encuesta de De las Heras Demotecnia confirma lo que millones de mexicanas y mexicanos expresan diariamente en las calles, en las plazas públicas y en las redes sociales: el pueblo no olvida al presidente que encabezó la llamada Cuarta Transformación.
Según los resultados del estudio, López Obrador mantiene un sólido 70 por ciento de opiniones positivas entre la población mexicana, una cifra prácticamente idéntica a la que registraba cuando concluyó su administración en septiembre de 2024.
El dato adquiere una relevancia especial si se considera que durante años el exmandatario fue objeto de una intensa ofensiva política y mediática impulsada por sus adversarios.
Desde espacios de opinión, medios tradicionales, redes sociales y grupos políticos opositores se emprendieron campañas permanentes para intentar erosionar su imagen pública. Sin embargo, el tiempo parece haber jugado a favor del tabasqueño.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum destacó los resultados de la encuesta y no dejó pasar el significado político de la cifra.
“Está buena, y miren que han pagado una campaña tremenda”, expresó al referirse a la evaluación positiva que conserva el exjefe del Ejecutivo federal.
Y es que, lejos de la actividad política cotidiana, López Obrador ha cumplido la palabra que dio al pueblo de México cuando anunció su retiro de la vida pública al concluir su sexenio.
Desde septiembre de 2024 sus apariciones han sido mínimas y excepcionales. Se le ha visto acudir a votar durante la elección del Poder Judicial, presentar su más reciente libro y emitir algunos mensajes relacionados con la defensa de la soberanía nacional, manteniéndose alejado de la disputa política diaria.
Aun así, su figura continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva de millones de mexicanos.
Para amplios sectores de la población, López Obrador no solo encabezó un gobierno, sino una transformación profunda de la vida pública nacional que modificó la relación entre el poder político y los sectores históricamente olvidados.
Los programas sociales convertidos en derechos constitucionales, el incremento histórico al salario mínimo, las grandes obras de infraestructura, la política de austeridad gubernamental y el fortalecimiento del papel del Estado siguen siendo identificados por muchos ciudadanos como algunos de los principales legados de su administración.
Por ello no resulta extraño que, pese a los intentos permanentes por desacreditarlo, la percepción positiva sobre su figura permanezca prácticamente intacta.
Pero la encuesta de De las Heras también deja otra lectura relevante para el escenario político nacional.
El estudio revela que el movimiento político construido durante el sexenio obradorista conserva una sólida base social y electoral.
De acuerdo con los resultados, el 44 por ciento de los mexicanos se identifica actualmente con Morena, mientras que el mismo porcentaje asegura que votaría por el partido guinda en las elecciones de 2027.
Las cifras sugieren que el proyecto político impulsado por López Obrador no solo mantiene vigencia, sino que continúa siendo la principal fuerza política del país bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En un contexto donde sus adversarios apostaban a que el paso del tiempo erosionaría su imagen y diluiría su influencia, los números muestran exactamente lo contrario.
A casi dos años de haber dejado la Presidencia, López Obrador sigue siendo una de las figuras políticas más respaldadas del país y, para millones de mexicanos, su lugar en la historia ya está asegurado.
Porque mientras sus detractores continúan intentando reescribir el relato de su gobierno, el pueblo parece haber tomado una decisión distinta: recordar con reconocimiento a quien consideran uno de los presidentes más importantes y trascendentes de la historia contemporánea de México.
Y eso, al menos por ahora, explica por qué ni una pluma pueden tocarle.






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