
'Alito' Moreno, el sepulturero del PRI, clama alianza con el PAN y MC
Jesús Francisco SánchezEl dirigente priista habla de una “gran coalición” para competir en las próximas elecciones, pero detrás de este trasnochado discurso de unidad aparece una realidad política cada vez más evidente: el PRI necesita sumar fuerzas para evitar su desaparición formal como partido político.
Alejandro Moreno Cárdenas -alias “Alito”- volvió a poner sobre la mesa una vieja fórmula de la oposición: unir fuerzas para competir contra la 4T.
El dirigente del PRI aseguró que una “gran coalición” haría más fuertes a las fuerzas opositoras y permitiría competir directamente en las 17 elecciones. También sostuvo que trabajan para “sumar y construir acuerdos” y que lo importante es “poner a México por delante”.
Sin embargo, detrás de ese discurso de unidad nacional existe una lectura mucho más cruda: el PRI ya no parece tener la fuerza suficiente para caminar solo.
Alito Moreno necesita aliados. Y los necesita cada vez más.
EL PRI, DE PARTIDO HEGEMÓNICO A PARTIDO QUE BUSCA SOBREVIVIR
El partido que durante décadas dominó la política mexicana hoy enfrenta un escenario completamente distinto. El PRI ha perdido gubernaturas, posiciones legislativas, militantes y buena parte del respaldo electoral que alguna vez lo convirtió en la principal maquinaria política del país.
Ahora, bajo el liderazgo de Alejandro Moreno, la estrategia parece concentrarse en sumar a otras fuerzas opositoras para construir un frente común, particularmente con el PAN y otros actores que puedan ayudarle a mantenerse con vida.
Por eso, cuando Alito habla de una “gran coalición”, el mensaje puede leerse también como una confesión política: el PRI necesita dejar de competir solo porque cada vez ve más cerca su fin.
La alianza dejó de ser una opción conveniente y comienza a convertirse en una necesidad.
“UNIR FUERZAS”, EL NUEVO GRITO DE AUXILIO
“Tenemos que unir fuerzas, organizarnos y salir a competir con todo”, afirmó Moreno. La frase resulta reveladora. Porque si el PRI tuviera la fortaleza de otros tiempos, probablemente hablaría de conquistar elecciones por sí mismo.
Pero hoy su dirigente habla de sumar fuerzas, construir acuerdos y competir en coalición. La pregunta inevitable es: ¿quién necesita a quién?
Mientras el PAN también enfrenta sus propios desafíos electorales, el PRI busca construir una alianza que le permita conservar espacios y evitar que su desaparición.
Así, la llamada “gran coalición” podría terminar convirtiéndose en el último salvavidas de una estructura partidista que lleva años perdiendo posiciones.
ALITO QUIERE CONSTRUIR UN BLOQUE CONTRA LA 4T
El planteamiento de Moreno no es nuevo: juntar a los partidos opositores para intentar presentar una alternativa electoral frente al movimiento de la Cuarta Transformación.
Pero hay una diferencia importante. La oposición ya no puede dar por sentado que una alianza automáticamente se traduce en votos. Una coalición puede sumar estructuras, candidaturas y siglas, pero también necesita convencer a los ciudadanos.
Y ahí está el verdadero desafío. Porque una cosa es sumar partidos alrededor de una mesa y otra muy distinta es recuperar la confianza de millones de mexicanos.
EL SEPULTURERO DEL PRI AHORA BUSCA COMPAÑÍA
La paradoja política no pasa desapercibida. Alejandro Moreno llegó a la dirigencia del PRI prometiendo fortalecer al partido. Sin embargo, bajo su conducción, el priismo ha continuado enfrentando derrotas y una pérdida significativa de presencia política.
Ahora, el mismo dirigente que encabeza al partido en esta etapa de debilitamiento busca convencer a sus antiguos adversarios de que la única manera de competir es juntos.
Por eso, más que una simple estrategia electoral, la propuesta de Alito puede interpretarse como una operación de supervivencia.
El PRI necesita aliados. Necesita estructuras. Y necesita votos.
De ahí que la “gran coalición” suene menos a una demostración de fuerza y más a un intento desesperado por evitar que el partido siga perdiendo relevancia política.
El PRI que alguna vez decidía prácticamente todo en México ahora toca las puertas de otras fuerzas para intentar mantenerse en el juego.
Y mientras Alito habla de “poner a México por delante”, la pregunta que queda sobre la mesa es otra: ¿se trata de salvar a México o de salvar al PRI?
Porque si el partido ya no puede sobrevivir por sí mismo, quizá la verdadera batalla de Alejandro Moreno no sea recuperar el rumbo del país. Sea, simplemente, evitar que el PRI termine de desaparecer.




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