La CIA disfrazada de ‘embajada’ en México

Ante la prohibición por ley constitucional de actividades en territorio nacional de integrantes de agencias norteamericanas, se disfraza de “embajador” a un agente de la CIA
Internacional15/05/2026 Patricia Barba Ávila

Todos los países, sean grandes o pequeños, fuertes o débiles, deben gozar de igualdad de derechos en las relaciones internacionales. Su soberanía y su integridad territorial deben ser respetadas, nunca violadas. Zhou Enlai

 

Uno de los lamentables hechos que evidenció el intervencionismo norteamericano en nuestro país fue la firma en 1923 del infame Tratado de Bucareli mediante el cual Alvaro Obregón, en su afán de ser reconocido como presidente por el gobierno del vecino país condenaba a nuestro país a ser sólo importador de materia prima dejando de lado su desarrollo industrial. Esa fue la abusiva condición que le impusieron a este oportunista que se montó sobre el sacrificio de un millón de héroes revolucionarios que perdieron la vida buscando justicia social para un inmenso número de mexicanos víctimas de la dictadura de Porfirio Díaz.

Grandes y admirables líderes políticos como Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Ricardo Flores Magón, habían realizado enormes esfuerzos por defender la independencia y soberanía nacionales cuyo espíritu quedaría plasmado en el Art. 39 constitucional que básicamente estipula que la soberanía reside esencialmente en el pueblo, con base en el extraordinario documento “Los sentimientos de la Nación” de José Ma. Morelos. No obstante, traidores y vividores como Obregón abrieron aún más la puerta para que el injerencismo que ya existía, se tradujera en la prohibición de que México desarrollara su planta industrial y se limitara a ser exportador de materia prima y, por supuesto, de mano de obra barata ante el consecuente empobrecimiento de un gran número de mexicanos. De esa forma nuestro país volvía a quedar sometido al dominio de otro imperio, el norteamericano al que yo denomino “USA Corporation” y que se encuentra ya en franca decadencia.

Como sabemos, las decisiones de política interior y exterior adoptadas por México por los distintos gobiernos hasta 2018, habían sido claramente influidas por el gobierno del vecino país. Sabemos que Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo eran virtualmente agentes de la CIA y que masacres tan abominables como la de 1968, la de 1971 y otras, fueron prácticamente ordenadas por E.U. para sofocar cualquier intento democratizador que amenazara sus intereses. Y por supuesto, ya sabemos que tal injerencismo adoptó una nueva modalidad al implementarse el neoliberalismo a nivel internacional. En América Latina fue Chile el hermano país donde se impuso esta receta para depredar tras el infausto golpe de estado contra el inolvidable presidente Salvador Allende. Luego seguirían los demás países, entre ellos el nuestro, utilizando como agente al sicópata Carlos Salinas de Gortari que llegó al poder político con el mega-fraude de 1988, año en el cual también el PRI adoptó la ideología y programa del PAN que, como lo he afirmado anteriormente, es un proyecto imperial que se inició en 1939 para combatir políticas de corte nacionalista como las emprendidas por el extraordinario presidente Lázaro Cárdenas del Río. A partir de entonces hasta la llegada del lopezobradorismo, todas las políticas y reformas constitucionales buscaron beneficiar los intereses del imperialismo norteamericano.

Como se sabe, varias de las decisiones que tomó el presidente Andrés Manuel López Obrador tendían a proteger tanto la soberanía nacional como la gestión de quien sería su sucesora, en este caso la Dra. Claudia Sheinbaum. Entre tales decisiones estuvieron la de reforzar tanto a PEMEX como a CFE para sí dejar en manos del estado mexicano el manejo de estos dos pilares del desarrollo nacional. Además de lo anterior, se promovió dos importantísimas reformas que se verían consumadas en la gestión de la presidente Sheinbaum: a) la Reforma del Poder Judicial y b) La Reforma Político-Electoral pues, lo que había venido ocurriendo era un intervencionismo descarado tanto en los procesos electorales como en el uso faccioso de la Suprema Corte para generar persecuciones judiciales (lawfare) en contra de actores políticos que luchaban por la soberanía nacional y el bienestar del pueblo. Adicionalmente, la Dra. Sheinbaum incorporó otras modificaciones el texto constitucional que claramente prohíben las actividades de agencias y actores extranjeros (léase, norteamericanos) en territorio nacional.

No obstante lo anterior, el cártel criminal que funge como “gobierno” en el país vecino y que desde enero de 2025 ha estado representado por Donald Trump, al nombrar al ex boina verde y miembro de operaciones especiales de la CIA, Ronald Johnson, como embajador de E.U. En México, le dieron la vuelta a esta prohibición constitucional y “legalizaron” las actividades de esta tenebrosa agencia en nuestro país desde la embajada. Y los resultados no se han hecho esperar a través de una fuerte campaña de desestabilización contra el gobierno de la presidente Sheinbaum, pues su clara y fuerte postura en defensa de la soberanía nacional ha afectado visiblemente los intereses del imperio. Los “accidentes”, asesinatos y escalamiento de la violencia aunados a las grotescas bravatas de Trump contra el gobierno mexicano con el aplauso y complicidad de la derecha encabezada por el PRIAnismo, junto con el pretexto preferido del “combate al narcotráfico”, son parte de una agresiva guerra multifrontal que busca volver a colocar en la presidencia a un monigote como los que USA Corporation ha apoyado en Ecuador, Perú, Argentina, El Salvador, Chile, etc.

Adicionalmente, con la celebración del mundial de fútbol en junio de este año, el peligro de más acciones planeadas por la CIA disfrazada de “embajada”, se acrecenta pues la atención mediática estará enfocada en nuestro país y es de esperarse que ocurran hechos de violencia que justifiquen una intervención armada del cartel gubernamental gringo. A esto hay que sumarle la enloquecida petición que Alejandro Moreno, el hamponesco “líder” del casi desaparecido PRI, ha hecho al gobierno trumpiano para que declare a Morena como “organización terrorista” lo cual, bajo los criterios de “seguridad nacional” de USA Corporation, haría justificable la intervención militar a México.

Ciertamente el actual gobierno goza de amplia aceptación popular y de un sólido prestigio internacional que ha despertado el interés del bloque BRICS para que México se integre como socio activo. Esto lo ha blindado hasta cierto punto de acciones más agresivas del imperio como la emprendida contra Venezuela. Sin embargo, la presidente seguramente tiene claro que muchas más medidas de protección serán necesarias para conjurar cualquier riesgo de mayor intervención e incluso invasión a nuestro territorio.

 

Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano». Hugo Chávez Frías, 2006

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