
Morena dice NO a perfiles cuestionables
Jesús Francisco SánchezAriadna Montiel, dirigente nacional de Morena, fijó una postura contundente rumbo a los procesos electorales de 2027: ganar una encuesta no será suficiente para obtener una candidatura si el aspirante arrastra malos antecedentes, cuentas pendientes o vínculos que comprometan al movimiento.
La definición fue expresada durante la plenaria de diputados de Morena en la Cámara de Diputados, donde Montiel sostuvo que el partido no permitirá que personas con “vínculos inconfesables”, un pasado cuestionable o hechos que les impidan formar parte de la transformación sean postuladas a cargos de elección popular.
La dirigente fue todavía más enfática al señalar que el filtro no se limitará a las candidaturas: quienes tengan ese tipo de antecedentes, dijo, tampoco deberían formar parte del movimiento, porque podrían poner en riesgo su viabilidad.
La encuesta no será el único criterio
La declaración coloca sobre la mesa una discusión que acompañará a Morena durante la preparación de las elecciones de 2027: ¿debe la popularidad de un aspirante estar por encima de su trayectoria y sus antecedentes?
Para Montiel, la respuesta es clara. El hecho de que un personaje pudiera resultar ganador en una encuesta interna no significa automáticamente que deba convertirse en candidato.
En otras palabras, la encuesta puede medir competitividad y respaldo ciudadano, pero no sustituye los filtros políticos, éticos y de seguridad que el partido pretende aplicar a quienes busquen una candidatura.
La propia Montiel ya había planteado meses atrás que Morena revisaría los antecedentes de sus aspirantes con apoyo de instancias como el Gabinete de Seguridad, la Unidad de Inteligencia Financiera y el Instituto Nacional Electoral, precisamente con el objetivo de blindar las candidaturas frente a posibles casos de corrupción o vínculos con el crimen organizado.
El mensaje llega en un momento clave
La postura adquiere especial relevancia porque Morena ya comenzó a adelantar definiciones rumbo a 2027. El partido ha anunciado coordinaciones estatales en entidades como Aguascalientes, Campeche y Colima, mientras en otros estados se intensifica la competencia interna.
El escenario también está marcado por la crisis política en Sinaloa y por la discusión sobre los vínculos y antecedentes de algunos personajes que han ocupado posiciones dentro del movimiento. En ese contexto, la dirigencia busca establecer límites antes de que las disputas internas por las candidaturas se conviertan en un problema electoral.
El caso de Sinaloa resulta particularmente ilustrativo. Tras la crisis relacionada con Rubén Rocha Moya y las acusaciones que han rodeado su administración, Morena terminó perfilando a Imelda Castro como su principal carta para la gubernatura de 2027, destacando precisamente la necesidad de contar con un perfil desvinculado de esas controversias.
Una responsabilidad que va más allá de ganar elecciones
El planteamiento de Montiel también busca colocar la discusión en un terreno más amplio: Morena no solamente necesita ganar elecciones, sino preservar la credibilidad del proyecto político que representa.
La dirigente ha insistido en que la anticipación de las contiendas electorales no debe convertir al movimiento en una carrera por posiciones, donde cualquier aspirante sea considerado válido únicamente porque tiene posibilidades de ganar.
La lógica planteada es distinta: primero debe estar la responsabilidad frente al movimiento y frente a la ciudadanía; después, la rentabilidad electoral.
Esto significa que un perfil popular, competitivo o incluso ganador de una encuesta podría quedar fuera si existen elementos suficientemente graves que cuestionen su trayectoria.
El desafío: convertir la advertencia en reglas claras
El verdadero reto para Morena será ahora traducir este discurso en procedimientos transparentes y criterios aplicables a todos por igual.
Porque si las encuestas determinan quién tiene mayor respaldo, pero los filtros políticos y de antecedentes determinan quién puede ser candidato, será necesario explicar con claridad quién realizará esas evaluaciones, qué se considerará un “pasado cuestionable” y cuáles serán las pruebas utilizadas para excluir a un aspirante.
La dirigencia nacional tiene frente a sí una tarea delicada: mantener la competitividad electoral sin permitir que la búsqueda de votos termine justificando perfiles que puedan representar un riesgo para el movimiento.
En palabras de Ariadna Montiel, no se trata únicamente de quién puede ganar una elección, sino de quién puede representar a Morena sin poner en riesgo la transformación que el partido afirma defender.
Rumbo a 2027, la advertencia ya está sobre la mesa: en Morena, ganar una encuesta podría ser necesario, pero no necesariamente será suficiente.


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