Al obligar a un extraordinario periodista a declararse culpable de un delito existente sólo en la mente enfermiza del imperio más brutal de la historia, en realidad se asesina la libertad de expresión
Los chayoteros felices. Serán chayotes protegidos. Qué protección necesitan los periodistas oficiales, los periodistas del sobre amarillo y del chayote. Se la pasan desinformando
Una diferencia abismal… para los que se confunden o pretenden no entender. Una cosa es respetar el derecho a decir incluso estupideces y otra cosa muy distinta es respetar las estupideces dichas en nombre de la “libertad de expresión”