
¿Qué latrocinios esconde?
Espacio Libre MéxicoAnalicemos fríamente, sin eufemismos, lo que está haciendo el gobernador prianista de Durango, Esteban Villegas Villarreal.
Le faltan dos años para terminar su sexenio, lo termina en 2028. Y ya no está pensando en cómo cerrar bien, en cómo resolver la falta de medicamentos, la falta de salud, la falta de empleos, la decadente economía del estado, los cobros de piso. Está pensando en cómo protegerse, cómo no quedar desamparado un solo día sin fuero.
La estrategia es burda, cínica y tan vieja como el PRI: buscar una diputación federal plurinominal para el 2027. ¿Y en qué lugar? En el primer lugar de la lista de plurinominales del PRI. El número uno. El lugar blindado. El que no falla. Y es que Villegas es uno de los dos únicos gobernadores que le quedan al PRI en todo el país.
Alito Moreno, que de eso sí sabe, y le sabe bien, ya le aseguró la diputación. Entre iguales se cuidan la cola, y entre mas larga, se la cuidan mas.
La jugada jurídica es la siguiente: pedir licencia temporal al cargo de gobernador, dejar a un achichincle mientras dura el proceso formal electoral de 2027, aparecer como candidato pluri, ganar automáticamente sin hacer campaña, solo esperar los tiempos y luego regresar a la gubernatura a terminar su periodo. Es decir, tener fuero de gobernador y luego brincar inmediatamente a fuero de diputado federal.
El objetivo es no quedar ni un solo día sin la protección del fuero constitucional… Por algo será.
Un político que planea su futuro con fuero es un político que sabe bien de que tamaño trae la cola. Porque el que nada debe, nada teme. Y el que busca fuero a como dé lugar, es porque algo o mucho debe, es porque algo teme.
¿Y qué legitimidad tiene para buscar una diputación plurinominal? Veamos los números.
En la actualidad, el gobernador de Durango registra una aprobación ciudadana de apenas el 44%, ocupando el lugar 30 a nivel nacional entre los 32 gobernadores. Es uno de los mandatarios con mayor rechazo ciudadano del país. Hay encuestadoras, como GobernArte en febrero de este año, que lo colocaron en 48.7%, y otras mediciones independientes que incluso lo han puesto en el último lugar nacional como el gobernador más rechazado.
Claro, su oficina de comunicación paga encuestas a modo donde aparece en segundo lugar con 68%, paga medios y chayoteros para que hablen linduras del gobernador, para que lo elogien y hasta para que le digan que canta muy bien, pero que gobierna mejor. Cosa que ningún ciudadano se la cree, tiran el dinero del erario a la basura.
La realidad en la calle, en los mercados, en las colonias, en los municipios de Durango, es otra: es un gobernador reprobado, soberbio , bravucón, con ínfulas de “patrón”, con la arrogancia (entendible) del porro estudiantil convertido súbitamente en gobernador, con su ego elevado a alturas insospechadas, alejado del pueblo, dedicado a la frivolidad, a los “puentes mágicos”, a la cantada a caballo, a las estatuas disimuladas de su persona como auto-homenajes velados, al lucimiento personal, y a los eventos de oropel mientras el estado se cae a pedazos en competitividad —lugar 30 en infraestructura según el IMCO— y en cobro de piso denunciado por la propia CANADEVI.
Todo indica que su mayor prioridad una vez terminando su sexenio no es Durango. Es él mismo. Protegerse. Esa es la marca del prianismo que nos queda: no gobernar para transformar, sino gobernar para garantizar impunidad. No dejar obras, dejar fueros.
El pueblo de Durango debe preguntarse: ¿Queremos que un gobernador con 44% de aprobación y con el estado en los últimos lugares nacionales, nos represente en el Congreso federal sin haber ganado un solo voto? ¿Queremos premiar el fracaso, la egolatría y la mediocridad con una diputación regalada? La estrategia de Villegas es clara: usar a Durango como trampolín para su fuero. Eso……. y solo eso.





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