El crimen organizado sí existía en Durango

Fuerzas federales destapan red que el gobierno prianista de Villegas negaba
Nacional13/07/2026Espacio Libre MéxicoEspacio Libre México

Durante años el discurso oficial del gobierno prianista encabezado por Esteban Villegas Villarreal fue el mismo: en Durango "todo estaba en calma". No había presencia del crimen organizado, no había extorsión, no había cobro de piso y la seguridad, según la narrativa gubernamental, estaba bajo control.

Pero bastó la llegada de cientos de elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y fuerzas especiales federales a principios de junio para que esa versión comenzara a derrumbarse.

Lo que siguió fue una cascada de cateos, aseguramientos, detenciones y decomisos que exhibieron una realidad muy distinta a la que durante meses vendió el gobierno estatal.

LA CRONOLOGÍA

Primeros días de junio

Con el reforzamiento de la presencia federal comenzaron operaciones de inteligencia y despliegues tácticos en diversos municipios del estado.

17 de junio

El Gabinete de Seguridad informó uno de los mayores aseguramientos registrados en Durango en los últimos años:

  • un fusil Barrett calibre .50;
  • ocho ametralladoras;
  • 22 armas largas;
  • tres armas cortas;
  • dos lanzagranadas;
  • un aditamento lanzagranadas;
  • 1,174 cargadores;
  • 36,488 cartuchos;
  • diversas drogas;
  • chalecos, cascos y equipo táctico;
  • seis vehículos y una cuatrimoto.

Ese arsenal difícilmente puede atribuirse a simples delincuentes comunes. Hablamos de armamento propio de organizaciones criminales altamente estructuradas.

19 de junio

Elementos de la Defensa, Guardia Nacional y Fiscalía realizaron cateos en distintos inmuebles de la ciudad de Durango.

Fueron aseguradas cantidades importantes de productos derivados de cannabis, vapeadores, extractos y mercancía bajo investigación por posibles delitos contra la salud.

23 de junio

Otro golpe.

La Guardia Nacional, Ejército y FGR catearon tres inmuebles utilizados como bodegas.

Resultado:

  • 46 vehículos asegurados;
  • uno con blindaje de fábrica;
  • dos con reporte de robo;
  • 435 cargadores;
  • cartuchos y armamento.

Si existían bodegas completas utilizadas por grupos criminales, la pregunta resulta inevitable:

¿Dónde estaban las autoridades estatales mientras esas instalaciones operaban?

26 al 28 de junio

Los operativos se intensificaron.

En Pueblo Nuevo fueron detenidas cuatro personas y se aseguraron:

  • una ametralladora;
  • nueve armas largas;
  • cuatro lanzagranadas;
  • ocho granadas;
  • 65 cargadores;
  • más de 2,300 cartuchos;
  • vehículos;
  • radios de comunicación;
  • equipo táctico.

En Vicente Guerrero fueron localizados otros vehículos junto con:

  • cuatro armas largas;
  • 52 cargadores;
  • casi 800 cartuchos;
  • chalecos balísticos;
  • placas balísticas;
  • cascos tácticos.

Además, en otro operativo fueron asegurados 16 vehículos y animales exóticos que permanecían en un inmueble bajo investigación federal.

EL GOLPE MÁS DURO A LA NARRATIVA OFICIAL

Mientras las fuerzas federales encontraban armas, granadas, vehículos blindados, bodegas, ranchos e inmuebles utilizados presuntamente por grupos criminales, el Consejo Coordinador Empresarial reconoció públicamente que en Durango sí existían casos de cobro de piso, pero que muchos empresarios evitaban denunciar por miedo a represalias.

Esa declaración terminó por derrumbar el discurso oficial local.

Porque si los empresarios tenían miedo de denunciar, entonces el problema existía.

Y si las fuerzas federales comenzaron a encontrar arsenales prácticamente desde que iniciaron los operativos, entonces la delincuencia organizada no apareció de un día para otro.

Simplemente estaba ahí.

LA PREGUNTA INCÓMODA

Los hechos dejan una interrogante que el gobierno estatal tendrá que responder.

Si en apenas unas semanas las fuerzas federales localizaron armas de guerra, miles de cartuchos, lanzagranadas, vehículos blindados, bodegas, inmuebles utilizados por grupos criminales y realizaron múltiples detenciones...

¿Cómo es posible que durante tanto tiempo el gobierno estatal sostuviera que en Durango "no pasaba nada"?

Las evidencias encontradas por las instituciones federales parecen contar una historia completamente distinta.

Una historia en la que la delincuencia organizada operaba mientras el discurso oficial insistía en que todo estaba bajo control.

Hoy, para muchos ciudadanos y sectores productivos, la presencia de las fuerzas federales representa un respiro y la esperanza de que el Estado recupere territorios donde, durante demasiado tiempo, la realidad pareció ir por un camino y el discurso oficial por otro.Principio del formulario

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